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viernes, 21 de marzo de 2014

EL AVION QUE SE ESFUMO

ANA MARÍA CANO POSADA 20 MAR 2014 - 8:41 PM
En medio

El avión que se esfumó

Ana María Cano Posada
Siwanchd Hu, de tres años; Boatang Lou, de 79; Zchongfu Liu y Tugui Mao, de 72, son cuatro de los chinos que subieron al Boeing 777 esfumado el 8 de marzo.
Por: Ana María Cano Posada
El niño volvía a Pekín desde Kuala Lumpur y los otros tres, los mayores de este vuelo con 227 pasajeros y 12 tripulantes de Malaysia Airways, eran calígrafos. Artistas de un milenario oficio, suma de paciente concentración y pulso, volvían de una gira. También iba un actor de cine de artes marciales y 160 chinos en total. Nacionalidades tantas como países buscan el rastro del avión que desviaron.
El planeta se encoge ante esta historia y la sigue como aventura (los ajenos a los desaparecidos): un aparato que en una hora borra la huella de su ruta, uno más entre cientos de miles que por minuto surcan el cielo en toda latitud. En 2013, 3.100 millones de pasajeros se embarcaron en 33 millones de vuelos según la OACI (Organización Civil Internacional de Aviación), año récord de seguridad aérea en los últimos 10 años, con sólo 256 muertos en 29 accidentes: la estadística recoge esta atención planetaria en el destino de los fortuitos pasajeros ahora buscados por 26 países en una descomunal área equivalente a Australia.
Es hacia esta antípoda a donde van las miradas cuando fragmentarias informaciones se cruzan con los últimos parpadeos de los satélites que perdieron la señal del radar del avión en el océano Índico y aparece un momento después como no identificado en un radar militar. Sigue entonces la trama de que fue desviado deliberadamente, según dicen los inmutables funcionarios de Malasia y China, que se reprochan mutuamente la avaricia informativa. Ambos temen ser evaluados en sus alcances y lagunas de seguridad, por lo que deducen informativos que en tiempo real cubren este hecho: Guardian, BBC, El País. Los familiares se aferran a la supervivencia por los celulares que timbran en los primeros momentos, pero hoy hierven de ira de que es terrorismo o sabotaje, sus parientes son víctimas y ellos no saben nada.
Tanto control permanente sobre todo y la presencia constante que mantiene cada quien con los suyos, un rasgo bien contemporáneo, han quedado rotos. En su ausencia surgen el asombro y la imaginación. Ahora hay que buscar la huella del avión a ojo porque ni barcos ni aviones ni satélites pueden abarcar semejante área, con un clima variable, con enormes extensiones de agua, sin instrumentos, ausente todo indicio. Poseidón y Orión se llaman por evocación las naves que envió Estados Unidos para ayudar en un convite en el que hasta Rusia y Ucrania —tan ocupadas— tienen que ver.
Las hipótesis son dramáticas y asombrosas. El simulador de vuelo en la casa del piloto que borró una información en febrero y el FBI que trata de saber si se adiestraba en aterrizajes. Posibles problemas mentales existentes en tripulación o pasajeros. Un instructor de charter que iba sentado entre los demás. Los dos que usaron pasaportes robados, que destaparon la masa de documentos falsos que vuela a diario. La última frase y la voz que resuena en los controladores: “Todo bien, buenas noches”. O un suicidio. Todo se baraja, nada se descarta.
Pero los misteriosos calígrafos... de cuyo oficio dice Yasmine Ghata en La noche de los calígrafos: “es el justo matrimonio del verbo y el pulso que asegura la unicidad”, son la huella presente de otro ritmo, que rompe la técnica sordidez del presente sobresaturado de inútiles pitos, alarmas y señales.

PEÑALOZA EL EQUILIBRISTA

JORGE IVÁN CUERVO R. 20 MAR 2014 - 11:00 PM

Peñalosa el equilibrista

Jorge Iván Cuervo R.
Los votos obtenidos por Enrique Peñalosa en la consulta del partido Verde no son todos por él, pero pueden ser suyos y sumar otros si se propone hacer una buena campaña.
Por: Jorge Iván Cuervo R.

Lo primero que tiene que hacer es consolidarse como una alternativa creíble a la disputa entre el santismo y el uribismo, o lo que algunos perciben como una fisura en el establecimiento que abre posibilidades para una eventual tercería.
Para lograr esto, tiene que definirse como una opción de centro capaz de recoger los votos moderados de la derecha –aquellos que no están con el uribismo y no quieren la reelección de Santos-, y los votos moderados de la izquierda, de aquellos que consideran razonable un gobierno de transición antes de uno propiamente de izquierda.
En ese orden de ideas, está bien que haya enviado un mensaje de apoyo al proceso de paz y de ratificación del equipo negociador, pero debe empezar a diferenciarse construyendo una agenda programática clara y realizable que permita hacer creer a los ciudadanos que por fuera de los temas de la guerra y la paz también hay espacio político. Para ello, necesita recorrer más país y conformar un equipo que le permita tener un discurso con soluciones sobre los principales problemas que afectan a los colombianos.
Debe entender Peñalosa que la encuesta que lo puso de segundo en primera vuelta y ganando en segunda, no es más que un espejismo que repite lo de la ola verde, lo cual se ratifica con la encuesta de Gallup que se conoció esta semana donde se aterrizan sus expectativas, tanto en primera como en segunda, muy por debajo de lo señalado por Datexco, a punto del colapso.
Los votos en la consulta verde y el triunfo de Peñalosa tiene muchas lectura: confusión, voto uribista, desencanto, remanentes de la ola verde, pero lo cierto es que allí hay un capital político que hay que administrar, caminando como equilibrista por el centro del espectro político y, especialmente, sin dejarse seducir por los cantos de sirena uribistas, sobre lo cual tiene pocas credenciales, dados los devaneos anteriores que dieron al traste con su candidatura a la alcaldía de Bogotá. La imagen de Uribe sosteniendo el megáfono todavía está en el imaginario colectivo.
Por otra parte,  el trabajo más duro está en seducir a los votantes de centro izquierda, no solamente porque no le creen ni lo quieren, sino porque la mayoría preferiría apoyar a Santos, a quien lo ven con mayores posibilidades de sacar adelante el proceso de paz, y de paso, enfrentar al sectarismo uribista. Navarro, senador elegido del partido Verde, debería estar liderando esta cruzada de atracción, pero lo veo desentendido dejando el candidato a su suerte, y no basta con Claudia López. Es un absurdo que Peñalosa haya ganado la consulta en franca lid con una votación extraordinaria, y donde encuentre mayores inconvenientes para erigirse como un candidato viable,  sea en su propio partido.
Santos parece imbatible, máxime si las maquinarias quedaron bien aceitadas en las elecciones para Congreso; las apuestas son por el segundo lugar en la primera vuelta. Peñalosa puede hacer viable su candidatura si logra recoger algo del descontento ciudadano en la política tradicional y hacer ver que en un escenario de posconflicto su imagen de gerente es lo que necesita el país. Voto de opinión en primera, alianzas y adhesiones en segunda.
Eso sí, para tener alguna posibilidad tiene que dejar de postularse como el alcalde de Colombia.
@cuervoji


MARÍA ELVIRA SAMPER 22 MAR 2014 - 10:00 PM

Peñalosa, vientos cruzados

María Elvira Samper
Enrique Peñalosa es un tipo raro, contradictorio.
Por: María Elvira Samper

Enrique Peñalosa es un tipo raro, contradictorio. Tanto, que sus detractores —que no son pocos, incluso entre sus copartidarios— lo descalifican, unos porque lo consideran de derecha y otros porque lo ven sesgado hacia la izquierda. Cierto lo uno y lo otro, pues al tiempo que es amigo de la mano dura en seguridad y defensor del modelo capitalista y la inversión privada, su apuesta es por la igualdad y la inclusión social, y no teme afectar poderosos intereses.
Es un tipo raro Peñalosa, pues, cosa poco frecuente en los políticos, cree en lo que cree y dice lo que piensa sin hacer cálculos, sin medir las consecuencias. Fue precisamente lo que le costó la Alcaldía de Bogotá frente a Gustavo Petro: aceptar el apoyo de Uribe asfixió sus aspiraciones y además dividió a los verdes. La escisión se mantiene en la Alianza Verde, un matrimonio por conveniencia con los Progresistas que, adueñados del partido, le dan palo e hicieron todo lo posible para impedir su candidatura.
Pero el rechazado exalcalde tiene ahora su encanto, el que le dan los dos millones de votos de la consulta y los resultados de las recientes encuestas que lo muestran con posibilidades de pasar a segunda vuelta. Por eso, copartidarios que antes le hacían el feo se han subido o están pensando en subirse al bus de la campaña. Según La Silla Vacía, de 19 candidatos de la alianza que buscaron llegar al Senado, ocho —incluidos los cinco elegidos— están con él, seis no descartan apoyarlo y uno lo rechaza. Y de los 18 aspirantes a la Cámara consultados, once lo apoyan, dos no descartan hacerlo y cinco dicen no. Como dijo el presidente Santos en frase memorable: “Son imbéciles los que no cambian de opinión cuando las circunstancias cambian”.
Por ahora los vientos son favorables a Peñalosa, que confirma la teoría de que en política no hay cadáveres. Arranca la carrera por la Presidencia con una tendencia ascendente en las encuestas, con la imagen de ser un ejecutor y un político antimermelada —condición que ratificó con la elección de su coequipera, la experta en educación María Isabel Segovia— y enfrentado a contendores que no emocionan. Así lo indican el alto índice de voto en blanco que muestran las encuestas postelecciones (entre el 17% y el 19%) y el alto porcentaje de indecisos (27%) que registra la de Ipsos-Napoleón Franco para RCN y Semana, conocida el viernes. Todo esto en medio de una posición mayoritaria a la reelección de Santos.
Pero no todo es miel sobre hojuelas para el exalcalde. Bajada la espuma del triunfo en la consulta sobre la que cabalgó unos días, deberá aterrizar y enfrentar realidades que conspiran contra sus aspiraciones: la división de su partido, el poco poder que tiene en él, la falta de equipo, el no apoyo de Antonio Navarro —uno de los líderes claves del sector progresista— y el nuevo escenario creado por la destitución de Petro, su contradictor, que primero anunció que se dedicará a promover el voto blanco en nombre de los indignados con la corrupción y la politiquería —parte de la cantera de donde Peñalosa podría extraer votos— y que ahora propone impulsar la convocatoria de una constituyente.
Constituyente o voto en blanco, la posibilidad de una alianza Petro-Peñalosa se aleja, como es probable que no alcance el impulso de Petro en uno u otro sentido para poner en jaque las elecciones. Así las cosas, el reto de Peñalosa es consolidarse como alternativa viable y creíble que interprete y canalice el descontento expresado en el voto blanco que ninguno de los tres candidatos de oposición ha podido capitalizar y que se abra paso entre la polarización de la derecha Santos-Uribe y la izquierda “enquistada” del Polo (así la llamó el excandidato presidencial Carlos Gaviria) y atraiga indecisos, independientes y desilusionados con los candidatos que han venido apoyando. Una propuesta que supone una mirada menos “urbanizada” y menos soñadora, aterrizada con soluciones viables para los problemas que más preocupan a la gente.


COLUMNISTA INVITADO 23 MAR 2014 - 10:00 PM

¿Se le alinearon las estrellas a Peñalosa?

Columnista invitado
Diez razones que van a jugar a favor de Peñalosa:
Por: Columnista invitado
1. Votos de Uribe que se van. En esta oportunidad los votos de la mermelada probablemente no le alcancen a Santos. De tajo se le desaparecen una gran cantidad de los votos que Uribe le puso en el 2010. ¿Cuántos pudieron haber sido? ¿4 millones? ¿5 millones? ¿Todos los 9 millones? También se le fue de su lado toda la emoción y euforia que despierta/despertaba Uribe. Santos adolece de aburrido y le cuesta conectar. Hace cuatro años el carisma de Mockus contrapesaba el carisma de Uribe. En esta oportunidad, si bien Peñalosa no es el más carismático, Uribe ya no es el candidato a vencer y el problema de carisma de los otros es aún más doloroso.
2. Aburrimiento con el statu quo. Igual que hace cuatro años, un bloque considerable de colombianos sigue hastiado del establecimiento y los políticos.
3. Discurso urbano y calidad de vida: Los problemas de calidad de vida están cada vez más presentes en la conciencia de los colombianos: transporte y movilidad, espacio público, seguridad urbana/robo de celulares, educación de calidad, acceso a salud, servicios públicos, etc. El país se ha transformado profundamente y hoy Colombia es un país mayoritariamente urbano; es un país de ciudades.
4. Voto en Blanco: Es en su mayoría una intención marcada por la independencia. Es un voto de opinión que protesta en contra de un sistema contaminado de clientela y corrupción y obviamente alejado del ciudadano y sus problemas. Hasta hace poco tenía 30% y les ganaba a todos. Todos los expertos dicen que en la medida en que se acerque la elección este irá cayendo y así está ocurriendo.
5. Santos no crece: Uno no ve que Santos tenga para dónde crecer, pero sí que pueda caerse. El presidente no es completamente dueño de sus márgenes de favorabilidad, ni está en control de la opinión; distinto fue el caso de Uribe.
6. El factor Uribe. Gústenos o no, Uribe es quizás el jugador más decisivo del ajedrez político nacional y puede que sea el principal elector del país. En el escenario de una segunda vuelta, sus votos y cualquier guiño que dé, podrán ser determinantes.
7. La lección de Bogotá. Peñalosa debe saber que no puede repetir el error que cometió en Bogotá. ¿Por qué, si desmarcado de Uribe crece por sí solo, cambiar el esquema de lo que le está funcionando? Tiene que mantener firmes su discurso ciudadano y su posición independiente.
8. Nada que perder/Juegan mejor. Parece ser un patrón de los verdes. Resucitan cuando están enterrados. Es cuando mejor juegan y más rentan políticamente, creo que porque vuelven a su esencia independiente y al discurso que han construido a lo largo de sus vidas.
9. Los votos de la consulta verde. Estos votos fueron reales. Más de 2 millones. Ahí está la cuota inicial que ni siquiera el presidente Santos tiene. ¿Será que los jóvenes que apoyaron la Ola Verde, ya un poco más maduros, representan un voto más confiable?
10. Bono. Apuesta certera por la educación del país: así lo confirma la elección de su fórmula vicepresidencial, Isabel Segovia. Segovia le ha entregado su vida profesional a la causa de la educación del país. En esto Segovia no cederá, los colombianos pueden estar seguros.
Durante las pasadas elecciones, antes de que se configurara el fenómeno de la Ola Verde y Fajardo lideraba las encuestas entre los alcaldes, escribí sobre la posibilidad de una alternativa política independiente en medio del clima tenso y polarizado. Al final fue Mockus el que encarnó la alternativa.
¿Por qué no Peñalosa en 2014?

*Germán Sarmiento

SE PUSO BUENA LA VAINA

PATRICIA LARA SALIVE 20 MAR 2014 - 11:00 PM

¡Se puso buena la vaina!

Patricia Lara Salive
A juzgar por los resultados de las últimas encuestas (Datexco y Centro Nacional de Consultoría), que coinciden en darle una leve mayoría en la segunda vuelta a Enrique Peñalosa sobre el presidente Juan Manuel Santos, esta campaña, que se avizoraba desabrida, puede terminar en un emocionante votofinish.
Por: Patricia Lara Salive
Del análisis de los tabulados de la del CNC, que en primera vuelta le da a Santos 30%, a Peñalosa 16%, a Óscar Iván Zuluaga y a Clara López 10%, y a Marta Lucía Ramírez 9%, y en la segunda vuelta le asigna 40% a Peñalosa y 39% a Santos, se sacan las siguientes conclusiones:
1. Que a Peñalosa lo apoyan más las mujeres, los jóvenes y los miembros de la clase baja, y a Santos lo prefieren los hombres, los mayores de 56 años y los que pertenecen a la clase media.
2. Que el electorado de Santos se encuentra más entre los miembros del Partido de la U (77%), Cambio Radical (68%) y el Partido Liberal (56%), mientras que el de Peñalosa se ubica principalmente entre los militantes del Partido Verde (87%), el Centro Democrático (56%), el Partido Conservador (46%), otros partidos (45% contra 28% de Santos) y los sin partido (36% contra 27% del presidente). Los miembros del Polo también se inclinan un poco más por el exalcalde (32% contra 30%), y los de Progresistas, aparentemente, rechazan en su totalidad a Peñalosa, pues la mitad votaría por Santos y la otra se abstendría. Todo esto significa que el apoyo principal de Santos está en el viejo Partido Liberal, ligado a la clase política y fraccionado entre el Partido de la U, Cambio Radical y el actual liberalismo. Y el de Peñalosa está en las fuerzas distintas a las tradicionales y en aquellos uribistas dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de derrotar a Santos.
3. Que para que Colombia sea un país mejor, el 39% considera que el próximo presidente debe concentrarse en el tema de la paz, el 18% en el del empleo, el 14% en el de la educación y el 13% en el de la salud.
4. Que la gran fortaleza de Santos es la percepción que el país tiene de su acertado manejo del tema de la paz: el 41% cree que se desempeña bien en ese campo, mientras que sólo el 9% lo considera así de Peñalosa. En cambio, la principal fortaleza de Peñalosa es la percepción de su manejo de la seguridad ciudadana: 16% considera que lo hace bien en ese tema, mientras sólo 6% lo piensa así de Santos. En el manejo del empleo, el segundo tópico en importancia, gana levemente Peñalosa con un 8% sobre 5% de Santos; en educación y en salud también le gana al presidente, con un 13% sobre 4%, y un 6% sobre 4%, respectivamente.
En conclusión, a juzgar por esta encuesta, si Santos logra salir invicto de las amenazas de paro agrario y de los golpes bajos de sus enemigos, si demuestra que no lo gobierna la politiquería y si logra consolidar la creencia de que él es quien tiene la llave de la paz, sería el ganador. Y si Peñalosa convence a los electores de que apoya la paz y de que sabe desempeñarse en ese campo, si se aleja más del expresidente Uribe y de la polarización que él genera y que parece estar fatigando al país, y si conduce su campaña con prudencia y sentido político, también puede ganar.
Amanecerá y veremos...
Ante los inhumanos ataques que el presidente ha recibido por su reciente accidente de salud, enfrentado por él con valentía y dignidad, no caben sino la protesta y el rechazo. ¡Le expreso mi respeto y mi consideración, presidente Santos