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martes, 25 de marzo de 2014

PLAN DE CHOQUE DE SANTOS PARA BOGOTA

Este es el plan de choque de Santos para Bogotá

6:45 a.m. | 25 de Marzo del 2014
Juan Manuel Santos y Rafael Pardo
Declaración de Presidente Juan Manuel Santos y el alcalde (e.) de Bogotá, Rafael Pardo, este martes.

Atacará cuatro frentes. Habrá 300 policías más para TransMilenio y un billón de pesos para obras.

Este martes, el presidente Juan Manuel Santos revela un plan de choque para la capital del país tras la destitución de Gustavo Petro. El Jefe de Estado señala que el plan tendrá cuatro frentes y nueve acciones puntuales para superar la crisis que vive Bogotá. (Lea también: Contralor Distrital hace lista de prioridades del alcalde Rafael Pardo)
Seguridad:
- Restablecer el diálogo entre la Policía y la Alcaldía. Según Santos, había "un cortocircuito en el diálogo entre las dos instituciones" que ya fue "reparado".
- Bogotá tendrá 300 policías adicionales para seguridad en TransMilenio se suman a 800 que le entregamos a la ciudad hace un mes.
- Se crearán cuadrantes móviles que en 75 barrios, lo más inseguros de la capital. Además se identificaron 53 zonas escolares con presencia creciente de microtráfico.
- Se instalarán más cámaras de seguridad y se pondrán a funcionar las existentes, que no están operando bien.
- Se buscará que los delincuentes capturados no salgan a la calle en pocas horas. Se adelantaron conversaciones con el Fiscal General para este fin.
Movilidad:
- Se entregará un billón de pesos adicionales para invertir en obras que mejorarán la movilidad.
- Este dinero se invertirá en varias obras prioritarias. Entre ellas, el TransMilenio por la Avenida Boyacá, en especial 35 kilómetros que están "en condiciones deplorables", dijo Santos. También, la troncal por la Autopista Norte y la rehabilitación de la troncal de la Caracas.
- Ampliación de las estaciones de TransMilenio en Soacha y en otras zonas de la ciudad que, dijo Santos, "se quedaron pequeñas y la gente no cabe".
- Se activará la construcción de tres metrocables: uno es el que se había dispuesto entre Soacha y Cazucá y otros dos metrocables adicionales.
- Gobierno confirmó que da el 70 por ciento de los recursos para el metro de Bogotá.
Vivienda:
- Se reactivará un proyecto de construcción de 10 mil viviendas en Usme que estaba paralizado.
- Se duplicarán los cupos de vivienda de interés prioritario, destinados a personas con ingresos entre uno y dos salarios mínimos legales vigentes.
Salud:
- Se destinarán 135 mil millones de pesos para el saneamiento financiero de varios hospitales.
- Se va a disponer un fondo de más de 160 mil millones de pesos para infraestructura de la red hospitalaria de Bogotá.
Santos añadió que se analizaron otros frentes de trabajo, sobre los que también se aplicarán medidas. Entre ellos están víctimas, primera infancia, educación, POT, basuras y el tema de energía.
"El Gobierno Nacional y el Presidente de la República han venido actuando frente a esta situación de Bogotá con la Constitución en la mano", precisó Santos, quien agregó que "hay todo tipo de rumores que dicen que vamos a actuar de forma arbitraria. La respuesta clara y contundente es no".
Estos anuncios los realizó Santos luego de analizar, junto a su gabinete ministerial, la crisis por la que atraviesa Bogotá. La reunión con su equipo de Gobierno se realizó el lunes festivo en la Casa de Nariño en una reunión que se extendió por casi 5 horas.
Este consejo de ministros se convocó luego de que el miércoles Santos decidiera ejecutar la destitución e inhabilidad que por 15 decretó la Procuraduría en contra de Gustavo Petro y designara como alcalde encargado a su ministro de Trabajo, Rafael Pardo, quien desde el jueves ya se encuentra al frente del palacio de Liévano.
El mandatario ha expresado públicamente que tiene un interés especial en la capital del país, no solo por ser de origen bogotano, sino, además,porque su Gobierno tenía desde hace tiempo una serie de proyectos para ejecutar con el Distrito pero que, por la incertidumbre en la que estaba la ciudad, no se habían ejecutado.
No obstante, el interés también es electoral. Si bien los votantes de la capital del país son más libres que en otras regiones, la decisión que tomen de cara a las presidenciales podría inclinar la balanza en las elecciones presidenciales del 25 de mayo.
El movimiento Progresistas, con el que Gustavo Petro llegó a la Alcaldía de Bogotá, debe enviarle al presidente Santos una terna para, de allí, elegir a un mandatario encargado mientras se convocan a las elecciones atípicas que, de acuerdo con la Registraduría podrían darse en julio. (Lea también:Los exsecretarios petristas arman gabinete a la sombra)
De hecho, en principio se presentó una duda sobre este proceso debido a que Progresistas no quería presentar los nombres que exige la ley para hacer el encargo, pero el viernes el propio Petro dijo que "la indicación que yo doy es que se haga la terna".
REDACCIÓN ELTIEMPO.COM Y POLÍTICA

MAS PETROLEO MENOS AGUA

Más petróleo, menos agua

8:44 p.m. | 24 de Marzo del 2014

Cristian Valencia

La enorme captación de agua por parte de las petroleras obedece, sobre todo, al nuevo 'boom' del gas esquisto y petróleo Shale.
Quizás no sea el cambio climático el culpable de la sequía en Casanare, como bien lo sugirió Ómar Franco, director del Ideam: la temporada seca es habitual en esa zona del país y la emergencia ambiental no obedece necesariamente al cambio climático. Las palabras ‘no necesariamente’ quizás se refieran a la cantidad de agua que necesita la actividad petrolera. Según la página oficial de Ecopetrol, durante el 2012 captaron 55,76 millones de metros cúbicos de agua de 217 fuentes hídricas. Eso es mucho. El estado de Texas, en Estados Unidos, durante el 2011 gastó en la extracción de petróleo por medio del fracking 632 millones de barriles de agua para producir 441 millones de barriles de petróleo –cada barril tiene 42 galones–.
Esa enorme captación de agua por parte de las petroleras obedece, sobre todo, al nuevo boom del gas esquisto y petróleo Shale, que se extrae mediante el método de fractura hidráulica (fracking, en inglés). La fractura hidráulica consiste en fracturar la piedra a profundidades que superan los dos kilómetros, mediante el uso de agua a presión, con más de 500 productos químicos. Es decir, capto agua limpia, la enveneno y la meto a presión; a cambio sale petróleo. Aparte de la posibilidad de envenenar las aguas subterráneas, lo increíble es que necesiten malograr tanta agua para sacar petróleo y gas. ¿De dónde sacan el agua? De lo más cerca posible para que la operación sea rentable. Del Casanare, por ejemplo, de las cuencas del piedemonte.
A pesar de que todavía no tenemos una legislación clara al respecto, parece ser que Ecopetrol (y algunas compañías extranjeras) vienen practicando este método. En la edición 19 de Carta petrolera (publicación de Ecopetrol), de agosto-septiembre del 2008, ya se anunciaba que el fracturamiento hidráulico era una realidad. Dice: “El fracturamiento hidráulico comprueba efectividad en los campos de Ecopetrol (…). Una técnica para aumentar la producción de los yacimientos, que ya probó su éxito en los pozos de Guando, Cusiana, Cupiagua y San Francisco se está aplicando cada vez más en campos maduros de Ecopetrol”. Cusiana y Cupiagua quedan en Casanare. Se estima que un solo pozo de fracturación hidráulica puede consumir un promedio de 15 millones de barriles de agua. En Texas, desde el 2008 se han excavado 45.000 pozos. Texas se queda sin agua. El periódico inglés The Guardian publicó en agosto del 2013 un extenso reportaje: ‘A Texan tragedy: ample oil, no water’, que en traducción local significa ‘Más petróleo, menos agua’. Lema que podría ser una verdad de a puño en Casanare, a juzgar por el crecimiento de la producción petrolera vs. el decrecimiento de las fuentes de agua y la desoladora imagen de animales silvestres muertos de sed en ese Casanare de La vorágine, que era tan frondoso y pleno de vida.
Frente a esto, resulta irrisoria la suma que ofrecieron las siete multinacionales que operan en Casanare: 205 millones de pesos. Frente a esto, resulta contradictorio que el Presidente la jale las orejas a Corporinoquía, porque el mismo Gobierno quiere promover la técnica de fracturación hidráulica para elevar nuestra producción. En noviembre del 2011, ante un auditorio repleto, la Agencia Nacional de Hidrocarburos (AHN) ofrecía 113 nuevas zonas para exploración y explotación; 30% de ellas con potencial para hidrocarburos no convencionales, que solo pueden extraerse mediante el método de fracturación hidráulica. Y el ministro de Minas y Energía de entonces, Mauricio Cárdenas, dijo que cabría la posibilidad de bajar aranceles a la importación de equipos para la fractura hidráulica. Y todos aplaudieron, claro.
Frente a las imágenes del Casanare hoy, creo que no aplaudirían, al menos no públicamente.
Cristian Valencia
cristianovalencia@gmail.com

LA BOGOTA QUE YO CONOCI

La Bogotá que yo conocí

8:45 p.m. | 24 de Marzo del 2014

José Miguel Alzate

¿Cómo era la capital del país, hace 44 años, con escasos tres millones de habitantes?
Vale la pena recordar, 44 años después de haber pisado por primera vez tierra bogotana, cómo era esa ciudad que a este columnista le tocó vivir en sus años mozos. La Bogotá de entonces era una ciudad tranquila, sin el tráfago de ahora, si se quiere más humana, sin tanta inseguridad, con un aire más romántico, ataviada de una neblina mañanera que cubría como un velo el cerro de Monserrate. Una ciudad donde en la noche se podía salir a la calle sin miedos agazapados en el pecho. Una ciudad donde uno de los atractivos para los provincianos que por primera vez llegaban era ver los inmensos trolebuses de la Empresa Distrital de Transportes que, pintados de rojo y crema, se desplazaban por la avenida Caracas amarrados a unas cuerdas eléctricas.
¿Cómo era esa Bogotá que yo conocí? Una urbe con vocación de futuro, que presagiaba un gran crecimiento urbanístico, preparada para enfrentar los retos del modernismo. Cuando quien esta columna escribe desembarcó en el sector de Los Mártires (allá quedaba el terminal de Expreso Bolivariano), Bogotá no era todavía la gran metrópoli que es hoy. Tenía escasos tres millones de habitantes. No contaba siquiera con terminal de transportes. Tampoco, con esos almacenes inmensos regados por toda su geografía en formato de grandes superficies. No se hablaba de Transmilenio como una estrategia para mejorar la movilidad. El transporte urbano lo prestaban buses con ventanas de vidrios corredizos hacia arriba, que convertían la carrera décima en una guerra del centavo.
En infraestructura vial, la ciudad todavía estaba rezagada. La avenida 68, construida con motivo de la visita del papa Pablo VI, que había sido inaugurada dos años antes por el alcalde Virgilio Barco Vargas, apenas empezaba a registrar movimiento vehicular. La avenida Boyacá, que llegaba hasta la calle 80, se veía solitaria. Eran escasos los carros que por allí circulaban. Tanto, que en ocasiones se veían muchachos jugando fútbol sobre las calzadas. La calle 80, desde la Escuela General Santander hasta el barrio Quirigua, era de un solo carril, en doble sentido. Los únicos pasos elevados eran el pulpo de Puente Aranda, que servía de distribuidor del tráfico que llegaba por la calle 13 y por la avenida Las Américas; y los puentes de la calle 26.
Para esa época, la ciudad no se había extendido tanto hacia el norte. El comercio llegaba prácticamente hasta Chapinero, y bajando por la calle 68 se extendía hasta el barrio 7 de agosto. Unicentro todavía no estaba en la imaginación de Pedro Gómez Barrero. Todo el sector de El Chicó era zona exclusivamente residencial. Y la autopista Norte no presentaba la congestión vehicular que hoy registra. Hacia el sur, el comercio llegaba hasta los barrios Restrepo y 20 de Julio. Desde el sector de Santa Lucía hasta Tunjuelito no había sino tiendas de barrio. Por Venecia empezaba a florecer el comercio. La carrera 15, hacia el norte, no había empezado a tomar la fuerza comercial que años después alcanzaría. Y el parque de la 93 no era todavía el punto donde gravitaba la zona rosa.
La carrera séptima, por ser la vía con más memoria histórica, era otro atractivo. Todos los residentes en la capital salían a darse lo que se llamaba el ‘septimazo’. Que no era otra cosa que recorrerla desde la plaza de Bolívar hasta la calle 26. Sobre todo porque allí estaban las edificaciones más emblemáticas: el edificio del Congreso, el Palacio de Justicia, la Catedral Primada, el Palacio de Nariño, el edifico de EL TIEMPO, la sede del Banco de la República, la Casa del Florero y la torre de Avianca. También el sitio donde cayó asesinado Jorge Eliécer Gaitán. Degustar una milhoja en un Monteblanco hacía parte del programa durante el recorrido. Como lo era detenerse a mirar las vitrinas de los almacenes Discos Bambuco para escuchar las baladas que eran éxitos musicales del momento.
Las idas a cine en los teatros Faenza, México, Teusaquillo, Metro, Ópera, Olympia, Palermo, Azteca, Embajador son ya recuerdos del pasado. Como lo es el movimiento del edificio Cudecom, de la Avenida Caracas, para ampliar la calle 19. El ingeniero Antonio José Restrepo logró la hazaña de correr 40 metros hacia el sur una mole de 700 toneladas de peso, utilizando gatos hidráulicos. O como la asistencia a los espectáculos en la Media Torta, donde se presentaban los artistas internacionales que visitaban a Colombia. O como montar en incómodos microbuses marca Austin que cruzaban por la carrera octava. O como asistir al programa que Carlos Pinzón originaba los domingos en la tarde desde la sede de Inravisión en la calle 24. Esta es la Bogotá que yo conocí. La que despierta en mi alma viejas nostalgias.
José Miguel Alzate