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sábado, 15 de marzo de 2014

DOLOROSAS HISTORIAS DE VOTOS Y SANGRE

13 marzo 2014

Dolorosas historias de votos y sangre

Por Armando NeiraVer más artículos de este autor 

POLÍTICALas elecciones revivieron la pena en algunas de las víctimas de la violencia paramilitar. ¿Por qué? Análisis de Semana.com.

Dolorosas historias de votos y sangre . .

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Foto: Semana.com

Capítulo 1

Doña Sara Martínez cree que lo ocurrido en su pueblo no es un acto de seres humanos normales. Seiscientos paramilitares los rodearon sigilosamente. Luego empezaron los disparos selectivos contra aquellos que huían entre la maleza empujados 
por el presentimiento de lo que se les venía. A los dos días de hostigamiento continuo –sin que autoridad alguna fuera a socorrerlos– lograron cercar a unas 500 personas en una cancha de microfútbol frente a la iglesia. Al primer muerto lo degollaron en presencia de todos, un viernes a las 10 de la mañana. Los verdugos pusieron música y destaparon ron. Se dividieron entonces el trabajo: unos fusilaban; otros torturaban; algunos más rompían puertas, levantaban camas, vaciaban cajones y pateaban animales. “Mientras más buscaban, más rabia les daba porque no encontraban nada. No hallaron ni siquiera una honda”, dice un sobreviviente. 

La matazón se prolongó durante cuatro días y cuatro noches. Nadie vino a pararla. A medida que pasaban las horas aumentaba la sevicia. Así, a un par de abuelos mayores de 70 años los pusieron a bailar vallenatos mientras les disparaban cerca de sus pies. Un hombre macizo, de saco negro, se acercó a los dos, los tomó de la cabeza y se las estrelló la una contra la otra hasta matarlos. A una adolescente la violaron en fila. Murió ahogada con su sangre porque le habían metido cactus entre su boca. El bobo del pueblo falleció en medio de las torturas porque no confesaba que era miembro de las FARC. A los criminales les sobró suficiente sangre de sus víctimas para embadurnar en los muros enormes vivas rojos a los paramilitares, y abajos a la guerrilla.

Cuando se marcharon, amenazaron a los sobrevivientes diciéndoles que se fueran pronto porque iban a volver a quemar el pueblo. En la tierra quedaban los cadáveres. Según la Fiscalía General de la Nación, entre el 16 y el 21 de febrero del año 2000, en El Salado, en el departamento de Bolívar, en límites con Sucre, murieron 100 personas. La masacre, según su propia confesión, fue comandada por Úber Enrique Bánquez Martínez, alias ‘Juancho Dique’.

La masacre de El Salado, ocurrida en el 2000, dejó 100 muertos según la Fiscalía.

Capítulo 2

Úber Enrique Bánquez Martínez, alias ‘Juancho Dique’, ha llorado. En ocasiones, ante los jueces de Justicia y Paz se ha derrumbado al recordar sus horrores. En otras oportunidades, en cambio, se ha mostrado frío, inmune a los sentimientos. Habla como si fuera un estadígrafo. Una, dos, tres, cuatro, 20 masacres. Muchas bajo su mando en las regiones de los Montes de María, en los pueblos ribereños del Canal del Dique, un día en Bolívar, otro en Sucre. Por ejemplo, de la masacre de El Salado, enumera las armas usadas: los cuchillos, los machetes; y también habla de los instrumentos musicales que sacaron de la iglesia y de la escuela: gaitas, tamboras y flautas, para hacer su fiesta de horror. Y otras veces repasa la geografía donde dejó su estela de miedo: Chengue, El Salado, Macayepo, y habla de sus jefes Diego Vecino y Rodrigo Antonio Mercado Pelufo, alias ‘Cadena’. Este se ufanaba de su amistad con un senador de la República, Álvaro el ‘Gordo’ García.

Úber Enrique Bánquez Martínez, alias ‘Juancho Dique’.


Capítulo 3

El senador Álvaro el ‘Gordo’ García está en la cárcel. Fue condenado por la Corte Suprema de Justicia a 40 años de cárcel por la autoría intelectual de la masacre de Macayepo. El ‘Gordo’ tiene varios hermanos. Uno de ellos es Juan José, condenado por desvío de auxilios parlamentarios. Hay otro hermano, Héctor, protagonista del escándalo de Chambacú. En un momento dado, tres de los García Romero (Álvaro, Juan José y Héctor) estuvieron condenados. Mientras ellos iban tras las rejas, su hermana, Teresita, tomó el caudal electoral. Su cuñada, Piedad Zuccardi, esposa de Juan José, hizo lo propio. Cuando El ‘Gordo’ García estaba libre, dice la Corte Suprema, consolidó su poder electoral de la mano de los paramilitares, entre ellos ‘Cadena’.

Álvaro el ‘Gordo’ García.


Capítulo 4

‘Cadena’ es uno es uno de los criminales más sangrientos, según los propios testimonios de los paramilitares ante los jueces de Justicia y Paz. Sin embargo, cuando se reunían con su vecino de cuadra, el ‘Gordo’ García, se deleitaban con la comida que este preparaba. Sus sancochos de pescado son míticos en la región. En alguno de estos encuentros se debió planear la masacre de Macayepo. Según la Corte Suprema de Justicia, esta fue ejecutada el 14 de octubre del 2000 por 80 paramilitares del Bloque Montes de María. ‘Cadena’ mismo la comandó. Asesinó con piedras y garrotes a 15 habitantes de este corregimiento del Carmen de Bolívar y provocó el desplazamiento forzado de por lo menos 200 familias. Gracias a una grabación se estableció que la masacre fue una solicitud del ganadero y financiador de paramilitares Joaquín García, quien le pidió al entonces senador ‘Gordo’ García hacer esa acción para recuperar unos animales hurtados y, de paso, permitir la entrada de los paramilitares a los corregimientos El Aguacate y Pajonalito, vecinos de Macayepo, un corredor estratégico para el narcotráfico, ya según la Policía Nacional facilita el acceso desde el sur de Bolívar al mar y así desembarcar la droga. El ‘Gordo’ García fue a dar a la cárcel, pero les heredó el poder político a sus familiares Teresita García y Piedad Zuccardi.

Rodrigo Antonio Mercado Pelufo, alias ‘Cadena’.

Capítulo 5

Piedad del Socorro Zuccardi de García también es de Sucre. Nació en Sincelejo, fue senadora de la República y miembro del Partido Liberal hasta el año 2002, cuando decidió apartarse de sus filas y en el 2005 participar en la creación del Partido de La U. Fue elegida una de sus directoras. En el 2013 fue detenida por una orden de la Corte Suprema de Justicia que la investiga por vínculos con paramilitares. Está en Bogotá pero desde la capital y junto con su  familia decidió que este año había que participar en las elecciones en la región para mantener el poder político. El elegido fue Andrés Felipe García Zuccardi, su hijo que tuvo con Juan José García, el hermano del ‘Gordo’ y de Teresita.

Piedad del Socorro Zuccardi de García.

Capítulo 6

Andrés Felipe García Zuccardi y Teresita son nuevos senadores de la República. Fueron elegidos este domingo 9 de marzo. Él, García Zuccardi, a pesar de no tener trayectoria política, obtuvo 50.220 votos. Ahora le dicen doctor y muestra satisfecho su currículo: es administrador de empresas, figura en el partido de La U, la colectividad que ganó las elecciones en el país al obtener 21 curules y se vanagloria de la amistad de sus padres con el procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez. En el Legislativo se encontrará con ella, Teresita García, quien muestra con orgullo su envidiable hoja de vida: ingeniera de sistemas de la Universidad de los Andes y cónsul de Colombia en Frankfurt (Alemania), entre 1997 y 2007. Representará al PIN (hoy Opción Ciudadana) y es la heredera de la curul en el Senado de su hermano el ‘Gordo’ García. Obtuvo 38.797 votos. Ambos ganaron su respaldo en las urnas en los mismos pueblos, en los mismos departamentos en donde otros seres anónimos, día y noche recuerdan con dolor lo vivido durante las masacres.

LA URIBECRACIA

13 marzo 2014

Sobre la uribecracia y otras tragedias nacionales

Por Joaquín Robles ZabalaVer más artículos de este autor 

OPINIÓNDebería preocupar al país que un poco más de dos millones de colombianos se sientan identificados con los falsos positivos, las chuzadas y otras desgracias del pasado.

Sobre la uribecracia y otras tragedias nacionales.

Foto: SEMANA

La respuesta a la pregunta de por qué Colombia sigue sumida en un atraso que parece eterno, la tuvimos el pasado domingo 9 de marzo: de los 48 candidatos al Senado relacionados con la parapolítica en distintas regiones del país, 33 salieron electo. Algo similar pasó con la Cámara de Representan
te: de los 83 señalados de ser miembros de clanes criminales, 36 alcanzaron una silla en el recinto bajo. La parapolítica sigue su ritmo acelerado y no parece haber ningún mecanismo visible para detenerla. Las denuncias realizadas por organizaciones de derechos humanos y oenegés encargadas de velar por la transparencia electoral parecen no tener eco entre las autoridades del país, facultadas para investigar estos hechos que atentan sin duda contra la ya cuestionada democracia colombiana.

La publicitada renovación del Congreso no parece tan alentadora como algunos medios han informado, pues si es cierto que veremos nuevas caras, también lo es el hecho de que los grupos que representan siguen siendo los mismos. En Bolívar, Sucre y gran parte de Córdoba el poder de Enilce López Romero está intacto como hace quince años cuando le enviaba el mensajero a sus enemigos. Sus tentáculos no solo rodean a gobernadores y alcaldes de innumerables municipios de la costa, sino también a candidatos al Congreso y otros cargos de elección popular. Pero lo grave de este hecho, del cual se tiene noticias en casi todos las ciudades y departamentos de la costa norte, es el mutismo de las autoridades ante las denuncias que algunos periodistas y medios honestos realizan a diario.

Nadia Blel Scaff, hija del exsenador y parapolítico Vicente Blel, condenado a prisión e inhabilitado para ejercer cargos de elección popular, acaba de alcanzar la curul 19 del Partido Conservador, constituido hoy por hoy en una fosa en la que respalda toda la podredumbre política del país. En su momento, Vicente Blel no solo fue investigado y puesto a órdenes de las autoridades, sino que se dejó en evidencia los lazos que lo unían a la temible empresaria del chance, que poco antes había llevado a la Gobernación de Bolívar al Libardo Simanca Torres, quien fuera condenado a 6 años de cárcel por sus nexos con el grupo paramilitar de Bolívar que dirigía Juancho Dique, responsable material de la muerte, entre otras, del alcalde del municipio del Roble, Sucre, ocurrida en el 2005 durante el gobierno del presidente Uribe.

Pero, aunque algunos nieguen sus vínculos con las mafias y se hagan elegir en los cargos públicos utilizando cualquier estrategia por fuera de la normatividad que regula la participación en política, las evidencias están ahí para desmentirlos. El caso del gobernador de Bolívar, Juan Carlos Gossaín, recientemente divulgado por el portal La Silla Vacía, nos deja ver que ese cáncer está presente en lo más profundo de las administraciones, tanto departamentales como distritales. Según el portal, los lazos del gobernador con la empresaria vienen desde 2011, cuando recibió apoyo del hijo de López y la hermana de esta, Emilia Rosa López, durante su candidatura a la gobernación, apoyo que pagó, ya posesionado en el cargo, nombrando en entidades claves de la administración del departamento a personas cercanas a La Gata.

Asimismo quedó en evidencia sus lazos estrechos con el ‘empresario’ Alfonso ‘El Turco’ Hilsaca, amigo cercano de Juancho Dique y cuyo brazo armado asesinó en diciembre de 2003 a varias prostitutas frente a la emblemática Torre del Reloj de Cartagena, hecho por el que fue investigado, condenado y llevado a prisión. No obstante de las denuncias realizadas por algunos medios y el sinnúmero de fotografías y audios publicados, Gossaín sigue negando sus vínculos con la célebre dama del chance, declarando hasta el cansancio que todo hace parte de un complot que busca desacreditarlo.

Lo mismo podríamos decir de la recientemente elegida representante a Cámara María del Socorro Bustamante, quien fuera en dos oportunidades candidata a la alcaldía de la ciudad y en ambas saliera derrotada. Bustamante, como Gossaín, fue denunciada en su momento por sus vínculos con la poderosa empresaria, relación que negó pero le fue imposible hacer desaparecer las fotografías donde podía vérsele en compañía de Alfonso López, ‘El Gatico’, en varias manifestaciones proselitista en Cartagena y municipios aledaños. Por eso resulta increíble que detrás del escaño de Bustamante no esté el largo brazo de López Romero.

En Córdoba, como si fuera poco, la parapolítica le dio una silla en el senado a la candidata liberal Arleth Casado de López, esposa de Juan Manuel López Cabrales, condenado a ocho años de prisión por sus vínculos con los paramilitares del departamento. En Sucre, Yahir Acuña Cardales, el nuevo cacique electoral de la región y ahijado político del cuestionado gobernador Arana, obtuvo un triunfo arrollador al lograr una curul en la Cámara de Representante con 112 mil sufragios. Días antes del proceso electoral, Acuña Cardales le había confesado a un periodista del diario El Heraldo de Barranquilla que su triunfo sería ‘histórico’. En efecto, así fue. Pero hoy los rumores sobre la compra-venta de votos están en la mesa.

Por estas razones debería preocupar al país que el Centro Democrático haya logrado más de dos millones de votos. Debería preocupar porque lo que queda claro es que más de dos millones de colombianos se sienten identificado con los falsos positivos y están de acuerdo con la terminación de la guerra a sangre y fuego, con las ‘chuzadas’ a los opositores políticos, con la exterminación de los líderes que luchan por la recuperación de sus tierras y, por supuesto, con el statu quo de un Estado camandulero y confesional. Debería preocupar porque la historia ha demostrado que los imbéciles son amnésicos, son mayoría y, por lo tanto, eligen presidentes. 

En Twitter: @joarza
Docente universitario. 

COMO LE IRA AL PRESIDENTE SANTO CON EL NUEVO CONGRESO

¿Cómo le iría al presidente Santos con el nuevo Congreso?

5:10 p.m. | 12 de Marzo del 2014
Pese a que el presidente Santos conservó sus mayorías, la irrupción del Centro Democrático promete un panorama en el Congreso diferente al de los últimos cuatro años, en caso de que este consiga la reelección.
Hasta el momento para la elección presidencial no se vislumbra un candidato que ponga en riesgo la reelección del presidente Santos; es probable incluso que esta se dé en primera vuelta, entre otras razones que incidirán porque en junio los colombianos estaremos centrados en nuestra selección de fútbol en el mundial.
Las elecciones de Congreso reflejaron la fragmentación de la representación política; ningún partido o movimiento político fue mayoritario; tenemos un conjunto de minorías que requieren hacer coaliciones o alianzas para poder ser gobierno. Pero un ganador fue el presidente Santos quién se va a quitar el ‘manido argumento’ del Uribismo de que los votos que lo eligieron procedían de su sector; ahora el presidente Santos tiene una base electoral propia y a ella responden y responderán sus políticas públicas.
Hubo dos grandes vencedores relativos, en Senado fue el Partido de la U (21 curules) y en Cámara de Representantes el Partido Liberal (39 curules). Al Centro Democrático del senador Álvaro Uribe no le fue mal (el 15% de la votación); es importante que la derecha política que representa un porcentaje de la opinión, aunque minoritaria, tenga voces autorizadas en el nuevo Congreso. Igual debe suceder con la centro-izquierda.
Pero la coalición de la ‘Unidad Nacional’ –seguramente con la participación de los congresistas conservadores- controlará el Congreso, en sus Mesas Directivas y Comisiones, dando participación a las minorías de derecha y de izquierda; por supuesto todos los congresistas, sin privilegios, porque allí todos son iguales, tendrán garantías para adelantar sus tareas legislativos y de control político, dentro del marco de los reglamentos del Congreso. Esto garantizará que las iniciativas del gobierno tendrán su trámite normal y que la oposición podrá adelantar sus debates de control político, pero la coalición de Gobierno cuenta con los votos necesarios para sacar adelante sus iniciativas y esa es la regla de oro de la democracia liberal: principio de mayoría y respeto a las minorías.
Alejo Vargas Velásquez

EL FRAUDE ELECTORAL

MAURICIO GARCÍA VILLEGAS 14 MAR 2014 - 8:45 PM

El fraude electoral

Mauricio García Villegas
En Colombia los políticos no se resignan a perder.
Por: Mauricio García Villegas
Cada que terminan las elecciones para el Congreso asistimos al mismo ritual de los perdedores que denuncian por fraude a los ganadores (y a las autoridades electorales, supuestamente amangualadas con ellos). Álvaro Uribe, Marta Lucía Ramírez, Clara López y cientos más salieron esta semana a decir que otros se habían robado las elecciones. ¿Qué tan justificadas son estas reacciones?
Lo son, sin duda. La causa de que haya tanta denuncia de fraude es, en buena parte, que hay mucho fraude. Pero creo que se necesita de algo más que eso para explicar tanto pataleo.
En primer lugar, hay razones políticas. Muchos candidatos conciben las denuncias de fraude como la continuación de la lucha electoral por otros medios, en este caso medios judiciales y administrativos (¿cuándo se había visto a Uribe, que barría en todas las elecciones, hablando de fraude electoral o, peor aún, de fraude a secas?). Muchos políticos piensan que aquí la contienda democrática se resuelve en dos tiempos: en las urnas, primero, y en los juzgados, después.
Pero hay también razones culturales. Un rasgo típico del colombiano es que de entrada presume que sus congéneres actúan de mala fe (justo lo contrario de lo que dice la Constitución). Por eso piensa que los demás son más malos que él. Todas las encuestas de cultura ciudadana así lo muestran. Por ejemplo, cuando se le pregunta a un taxista si se pasaría el semáforo en rojo en caso de tener mucho afán, más o menos la mitad responde que no. Pero si se le pregunta qué cree que hacen sus colegas, dice que el 95 por ciento de ellos se saltaría el semáforo. Aquí la gente se cree mejor de lo que realmente es y cree que los otros son peores de lo que realmente son. Esa esquizofrenia social es probablemente la herencia de una vieja concepción católica en la cual la tolerancia con el pecado (todo se perdona en la confesión) se compensa con el moralismo y la actitud inquisitorial. Por eso la envidia es un sentimiento tan arraigado en la cultura nacional. Aquí se suele creer que cuando alguien obtiene algo, como un mejor puesto, un buen negocio o un premio, ello se debe a las triquiñuelas del beneficiado, no a sus méritos. Bajo esa premisa, la envidia se apodera del espíritu y carcome las relaciones sociales, tanto como el odio, o aún más si tenemos en cuenta que “la envidia es más irreconciliable que el rencor”, como decía La Rochefoucauld.
Si la desconfianza y la envidia son rasgos típicos de la cultura nacional, en el mundo de la política lo son todavía más. Aquí los méritos casi nunca se reconocen (es verdad que son escasos), no sólo porque se piensa que eso es cederle terreno al adversario, sino porque para muchos es difícil creer que los demás puedan haber ganado limpiamente. Cada cual juzga por su propia condición de jugador pícaro. Y el resultado de esto es, claro, la multiplicación de las picardías.
Las elecciones pasadas dejan una impresión desalentadora, por decir lo menos. A pesar de los años, del desarrollo económico, del crecimiento de la clase media y del aumento de los niveles de educación, la gente sigue votando por los mismo políticos tramposos. Por eso tiene mucho sentido que después de las elecciones existan denuncias de fraude, las cuales son necesarias y saludables para la democracia.
Pero, como digo, muchas de estas denuncias (no todas, por supuesto) parecen tan poco creíbles como las promesas de campaña o como los mismos votos. Por eso, en lugar de ser un remedio contra el fraude, agudizan la desafección de los colombianos con su clase política.

EL CANDIDATO JUAN MANUEL

INDALECIO DANGOND B. 14 MAR 2014 - 11:00 PM

El candidato Juan Manuel

Indalecio Dangond B.
En la entrevista que le concedió ayer el Presidente de la República a María Isabel Rueda, reconoce que ha cometido “varias equivocaciones” en su gobierno y que “lo que le falta por hacer es mucho más de lo que ha hecho”.
Por: Indalecio Dangond B.
Ojalá estas frases no sean una estrategia de campaña -igual a la del Juan Manuel 2010- y obedezcan a la sinceridad y arrepentimiento del Juan Manuel 2014.
Dicen por ahí que errar es de humano, pero perseverar en el error, es de necios. Cuando uno observa la distancia que hay entre los deseos del candidato y los hechos del Presidente, la frustración es enorme. La inmensa mayoría de los colombianos percibimos al Mandatario como un gobernante aislado y distante, no tiene en su entorno la gente con la capacidad para leer las cartas de navegación que se fija, sus asesores de Palacio le ocultan la verdad de los hechos y luego le toca salir a poner la cara con discursos libreteados. Lo del “El tal paro agrario, no existe”, es un claro reflejo de esta realidad.
Analizando cada respuesta de la entrevista, se percibe una contradicción en el discurso del candidato Juan Manuel. Quiere lograr la paz con la guerrilla de las Farc, pero al mismo tiempo es permisivo con la corrupción política de este país. La descarada compra de votos con la mermelada del gobierno es una vergüenza nacional.
El candidato Juan Manuel promete que ahora si va a sacar el campo de esta crisis, pero delega esa responsabilidad en quienes causaron la crisis. El candidato Juan Manuel anuncia mas TLC, pero no agiliza la construcción de las autopistas, las líneas férreas y la navegabilidad del rio magdalena. El candidato Juan Manuel nos promete reformas la Justicia, pero los delincuentes de cuello blanco siguen disfrutando de rebajas de penas y casas por cárcel. En educación y salud promete reformas urgentes que se quedan en letra muerta en las Leyes, Decretos y demagogia de funcionarios incompetentes.
El candidato Juan Manuel sabe que revertir el 65% de su imagen negativa en un par de meses le va a quedar difícil (cosa que no han sabido aprovechar sus contendores) y por ello ha optado por reconocer sus errores y pedir otra oportunidad. Dice el adagio que “rectificar a tiempo es de sabios, pero forzadamente y tarde, es simplemente de inútiles”. No basta con proponerse hacer las cosas de forma correcta y honrada, sino que además hay que efectivamente hacerlo de esa manera.
En el tintero: 1) La descarada compra de votos y el presunto fraude electoral en la jornada electoral del pasado 9 de marzo, acabaron con la poca credibilidad que le quedada al Congreso de la República. 2) Los votos de La Guajira, Cesar y Magdalena, sirvieron para elegir senadores en Sucre, Córdoba y Atlántico. Que horror! 3) El Candidato del partido Verde, Enrique Peñaloza, puede ser la sorpresa en estas elecciones si consigue un buen asesor político y escoge como formula vicepresidencial una excelente profesional costeña. En Valledupar hay una.
@indadangond