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jueves, 6 de marzo de 2014

ESTADISTICAS ELECCIONES 2014

Estadísticas

CLAUDIA LOPEZ

Tatiana Acevedo 5 Mar 2014 - 9:34 pm

Claudia López

Tatiana Acevedo
“Se cree la iluminada. Habla como si fuera Juana de Arco”.
Por: Tatiana Acevedo
  • Así describió Rodrigo Lara, entonces senador de Cambio Radical, a Claudia López, luego de que ella le reclamara por no votar el proyecto de reforma política de 2008. Otros políticos han hecho declaraciones similares.
López, sin embargo, no pertenece al amplio grupo de personajes que han hecho alarde de superioridad moral, con discursos antipolíticos. Los que han despotricado de la política y los partidos tradicionales (desde Mockus, hasta Uribe, pasando por Noemí Sanín y decenas de columnistas), tildándola de “politiquería” y de “sucia”. Pues para escribir sobre estrechos vínculos entre funcionarios y criminales o denunciar presiones armadas sobre grupos de votantes, no se necesita estar parado sobre ningún pedestal moral.
Además de sacar conclusiones varoniles (se cree una santa, está loca, ¿histérica?), de la comparación con Juana de Arco se pasó a la descalificación de algunos sectores de la academia bogotana para los que el rigor metodológico de las investigaciones de la parapolítica debía ser cuestionado. Varios pasaron por alto la relevancia política del estudio, que a media máquina entre el periodismo y el activismo, tenía otros fines (y afanes). Las preguntas se decidían sobre la marcha, gracias a una red de denuncias municipales. Y el riesgo era una variable más que pocos incluyeron en sus reseñas
Trabajé como su asistente algún tiempo y tuve la oportunidad de seguirla en muchos viajes por distintos departamentos. Han pasado varios años y me he dedicado a otro oficio. Ya no la acompaño en muchas certezas sobre las bondades de la construcción del Estado en las regiones, la institucionalidad, el progreso y la autoridad. Pero la sigo admirando como la primera vez que la escuché en radio.
Me gustaría verla en el Congreso de la República, porque sé lo vehemente que puede ser. Pero sobre todo porque pese a que anhela la construcción de un Estado con instituciones fuertes, Claudia López desconfía del poder establecido y experimenta una suerte de alergia hacia las élites incuestionadas. Criticó a los congresistas, de familias tradicionales de Cesar y Magdalena, por construir una estrategia electoral con Jorge 40. Acusó a la clase política de Sucre de fundar el paramilitarismo. Interpeló el liderazgo emergente de Santander por sus relaciones con el bloque Central Bolívar. Asedió a Uribe Vélez, recordándole su cercanía con corruptos y criminales. Afirmó que Kiko Gómez tiene vínculos con una bacrim. Importunó a los herederos electorales de los apellidos más peligrosos de la parapolítica (como los García en Sucre). No se quedó en el reclamo contra los paisas y los políticos de tierra caliente, como tantos otros, sino que incomodó a Samper (¿por qué tan tranquilo cuando hubo gente asesinada en el contexto del proceso ocho mil?).
Pateó subversivamente la lonchera con su ya clásico: “No sobra recordar que a El Tiempo nunca se le ocurrió preguntarles a sus foristas si Juan Manuel Santos debía renunciar por el escándalo de los ‘falsos positivos’”. Una impertinencia que no le pasaron. Y que permite que nos preguntemos si ella cabe en el letargo o la pleitesía que exigen a veces la academia y el periodismo.

TRANSMILENIO

Columnista invitado 5 Mar 2014 - 10:41 pm

El Transmilenio del siglo XXI

Columnista invitado
Transmilenio seguirá siendo por un tiempo el único modo de transporte masivo de la ciudad, y aun cuando se construya la primera línea del metro, seguirá transportando cinco veces más pasajeros que ésta en los próximos 20 años.
Por: Columnista invitado
  • Sin embargo, la calidad de servicio tenderá a empeorar si no se toman acciones innovadoras y se hacen intervenciones de corto y mediano plazo en aspectos técnicos, organizacionales y económicos. Uno de los principales retos que tiene Bogotá es construir el Transmilenio ejemplar del siglo XXI.
La entrada en operación de la Troncal de Soacha, el subsidio de transporte a usuarios pobres, la incertidumbre generada por la transición del SITP y las nuevas troncales incrementarán el número de usuarios en las troncales existentes, en los tramos más cargados, haciendo más vulnerable el sistema.
Diversas opciones de aumento de la capacidad de los tramos más críticos en la Av. Caracas se han enunciado. Sin embargo, no parece viable aún con cuantiosas inversiones ampliar la capacidad de un corredor que mueve más pasajeros que buena parte de las líneas de metro existentes. Como se ha planteado en foros académicos, se requiere construir el sistema operacional actual, simplificando el esquema de rutas expresas, buscando disminuir los viajes de paso del corredor. Es fundamental llevar al nivel técnico de Transmilenio discusiones sobre innovaciones que generen valor agregado.
Intervenciones de bajo costo que permitan recorridos más cortos de los servicios con retornos operacionales pueden aumentar la disponibilidad de los buses sin tener que adquirir tantos vehículos nuevos.
El Transmilenio del siglo XXI debe desarrollarse con altos estándares de diseño de espacio público, integrando a la bicicleta en su sistema de alimentación. Nuevas troncales sin renovar el espacio público no debería ser una opción.
El esquema inicial de repartición de funciones entre los sectores público y privado fue considerado exitoso a nivel internacional. Sin embargo, se ha desdibujado en los últimos años. Con el vencimiento de los contratos de las fases 1 y 2 es recomendable abrir nuevas licitaciones que exijan mejores y más vehículos que generen competencia por eficacia económica y reduzca el costo por km que hoy se paga. El ejemplo de los buses en Londres, cuyas rutas se licitan cada 5 años, sin renegociación de contratos, es relevante.
Bogotá requiere repensar el esquema de financiación del transporte público. El subsidio a los más pobres es un valioso aporte a la equidad. Sin embargo, las fuentes de éste deben buscarse en quienes generan mayores costos a la ciudad, los automovilistas, el sector productivo y la finca raíz, quienes también se beneficiarán de un buen sistema de transporte público.
Juan Pablo Bocarejo*
*PhD en transporte.
Twitter @Bocarejo_JP

ELECCIONES DOMINGO NUEVE

Alberto Carrasquilla 5 Mar 2014 - 11:00 pm

Domingo Nueve

Alberto Carrasquilla
Por: Alberto Carrasquilla
Esta apatía tiene toda la lógica, si uno compara el costo que tiene votar contra el beneficio que representa hacerlo. Hay una abismal diferencia entre la relevancia infinitesimal, como bien la calificó Jorge Orlando Melo, que tiene un voto individual y el cúmulo de molestias y sinsabores que tiene estudiar y escoger entre las ideas, si las hubiere, que se esgrimen en la arena democrática, salir de casa un domingo, desplazarse hasta el sitio de votación, esperar el turno y luego devolverse. Dado ese abismo, lo sorprendente no es que la abstención sea del 65%, sino que el 35% de las personas habilitadas para votar en efecto lo hagamos elección tras elección. Ahora que viene el nuevo ciclo, conviene justificar otro aporte infinitesimal a la lista que ya es larga. En mi caso, voy por partes.
Primero, desde 1980 el país se transformó a fondo. Su población urbana pasa de  20 a 37 millones, la participación femenina en el mercado laboral se cuadruplica, pasando de menos de 2.5 a mas de 10 millones. La edad de su poblador mediano sube de menos de 19 años a más de 27, en tanto el número de viejos mayores de 65 respecto del número de menores de 15 pasa de menos de 10 a más de 20. Su PIB per cápita, medido en términos de paridad internacional, se triplica en tanto hay un revolcón en su composición: la suma de industria y agricultura pasa de representar el 45% a representar el 18% del PIB total, con un incremento simétrico en la participación de los servicios y la minería. Cada uno de estos desarrollos es un vendaval económico y social que implica desafíos y oportunidades y que merece capítulo propio en el debate público.
Segundo, la evolución del diálogo y la controversia política ha ido a pasos de tortuga, en el mejor de los casos, de cara a este verdadero vendaval económico y social que nos ha revolcado durante la última generación. Es increíble el desenfoque en materia agraria, por no ir mas lejos. En un país eminente y crecientemente urbano, no existe un debate en el que se respete la idea de duplicar la frontera agrícola con base en el fortalecimiento de los derechos de propiedad, la modernización del catastro, la eliminación de subsidios que encarecen la vida urbana. Se imponen los discursos antediluvianos y los personajes centrales siguen siendo, como en 1974, las mitologías del idílico campesino y el siniestro señor feudal. Cosa similar podríamos decir en los demás componentes del vendaval: la participación femenina carece de traducción en el debate público, la industria carece de un planteamiento estatal visionario y globalizado, los jóvenes carecen de esperanza en materia de educación, la única arma que tendrán para esgrimir en el mundo que los espera, pero --eso si-- pesan sobre sus hombros, sin alternativa en el debate,  cada día más impuestos para pagar pensiones.  Y asi.
Tercero, el vacío entre el vendaval social y económico, de un lado, y el debate parlamentario que observamos, del otro, ha sido catalizador de un deterioro enorme en materia institucional. Los espacios vacíos son llenados por avivatos que devoran parte importante del gasto social, hacen inoperante y arbitraria la justicia en todas sus ramas, impiden la modernización educativa, petardean los avances en salud e imponen una especie de pensamiento único, populista en contenidos y grosero en formas.
Aunque hay razones negativas de sobra para votar en contra de éste o de aquél, mi voto el domingo será positivo y entusiasta. Votaré por las listas del Centro Democrático porque creo que la presencia de gente nueva, preparada y seria  --digamos Ivan Duque y Paloma Valencia, por no ir más lejos-- combinada con la inteligencia y la capacidad de convocatoria del Presidente Uribe garantiza que el vendaval social y económico que comento entre de lleno como el tema más de fondo en la agenda partidista de este país. Los debates internos de la bancada del CD van a estar para alquilar balcón, van a revestir profundidad, relevancia y claridad operativa. Sus conclusiones van a moldear el posterior debate parlamentario con propuestas e ideas, y van a exigir seriedad similar en los otros partidos y en el Gobierno que venga, lo cual es otro tema. Que mas quiere uno, digo yo.
@CarrasqAl

EL SOCIALISMO

José Fernando Isaza 5 Mar 2014 - 9:35 pm

Socialismo

José Fernando Isaza
El derrumbe de la URSS acabó con la utopía de tener sociedades felices, sin pobres, sin propiedad privada y con niveles crecientes de prosperidad.
Por: José Fernando Isaza
  • El fracaso de esta utopía no quiere decir que desaparecieron la pobreza ni la inequidad. Otros sistemas pueden ser más efectivos.
Los países nórdicos adoptaron desde el siglo XX políticas de bienestar y distribución del ingreso que constituyen el núcleo del llamado “socialismo del siglo XXI”. El Estado se reserva la propiedad de empresas estratégicas, como el petróleo en Noruega, el sistema tributario grava la riqueza y el alto ingreso y la distribución se logra con tributación y con la asignación del gasto público. Se garantizan los derechos de salud, educación y pensión y la libertad individual y colectiva. Otros derechos, como el medio ambiente limpio y el disfrute del tiempo libre, son política de Estado.
En América Latina, Brasil, Ecuador y Venezuela han adoptado el socialismo del siglo XXI. Los resultados son bien diferentes. En Brasil el subsidio a las familias pobres para que envíen sus hijos a la escuela y los programas de seguridad alimentaria han permitido mejor distribución del ingreso, y el índice de Gini es hoy más favorable que el colombiano. Ha sido difícil implementar reformas al sistema de pensiones: el aporte estatal lo captan las personas de mayores recursos, los legisladores y los altos funcionarios públicos. En Ecuador se han logrado avances significativos en salud, educación e infraestructura. Ya no somos, para ellos, el coloso del norte. Nos han superado en los indicadores de competitividad y en los índices de calidad de vida. Como diría Perogrullo, los países en los cuales no se roban los dineros públicos tienen más posibilidades de construir y mejorar su infraestructura social y física.
En Venezuela, bajo el gobierno de Chávez, el gasto público permitió mejoras en la educación y la salud, y el índice de desarrollo humano mejoró sustancialmente. Los ingresos petroleros se dirigieron a un mejor bienestar de la población. Por alguna extraña razón, los gobiernos de Chávez y Maduro consideraron que para lograr las metas del socialismo debía destruirse el sistema productivo, público y privado, así debilitaron a la petrolera estatal Pdvsa. Han establecido políticas que estimulan elevados niveles de corrupción: la más significativa es el manejo de la tasa de cambio. Diferencias de 8 a 1 entre tasa fiscal y la del mercado fomentan la corrupción; así ocurrió en lo países de Europa del Este, en Rusia y en Cuba. La asignación de divisas es otra fuente de enriquecimiento ilícito y rápido. Para no ir muy lejos, en Colombia, cuando existía la Superintendencia de Control de Cambios, se decía que sus funcionarios pasaban a mejor vida en esta. Se afirmaba que un alto funcionario decía: “Le apuesto US$10.000 a que no le aprueban su solicitud de dólares”. Si el empresario aceptaba, la obtenía, pero perdía la apuesta.
Es inconcebible que el gobierno de Maduro crea que el desabastecimiento de productos básicos es una política de redistribución del ingreso. Chávez, más sagaz, abasteció los Mercales, en especial en las épocas de elecciones. El diferencial cambiario hace casi inevitable que se desabastezca la frontera, el contrabando a Colombia de bienes importados a Venezuela a la tasa oficial de cambio genera altísimas utilidades ilegales. Lecciones elementales de mercadeo le serían útiles a Maduro.