Rusia apuesta por rediseñar el mapa de Europa

Analistas estiman que Putin quiere recuperar sus antiguas zonas perdidas tras la Guerra Fría.
“La Otán ha respondido bien, pero la Unión Europea no ha entendido nada. Después de Ucrania será Moldavia y después otro país. Putin quiere redibujar las fronteras de Europa”.
Las palabras de la presidenta lituana Dalia Grybauskaite, en una cumbre europea en la que se aprobaron tímidas sanciones contra Rusia, son la muestra de la fractura europea, de cómo unos países ven una amenaza a su seguridad mientras otros buscan salir del paso sin poner en riesgo sus negocios.
Para muchos analistas, desde su llegada al poder Putin quiere devolver a su país la vieja gloria del imperio y recuperar lo perdido con Occidente en la Guerra Fría tras la caída soviética. Esto, a través de su iniciativa euroasiática, en la que Ucrania es clave, y la ‘Nueva Rusia’, que se ha ido configurando en los últimos años con el apoyo al separatismo de Osetia del Sur y Abjasia, que estaban bajo soberanía de Georgia. (Lea también: Rusia amenaza con suspender inspecciones de su arsenal estratégico).
Analistas, como el estadounidense Edward N. Luttwak, creen que Rusia planea una expansión al oeste hasta las orillas del río Dniéper, algo que la llevaría a anexionarse media Ucrania y a convertir a Bielorrusia en un estado aún más dependiente.
“Occidente está en una posición muy difícil”, dijo Nikolas Gvosdev, profesor de seguridad nacional del Instituto Naval de Estados Unidos, a Reuters. “Obama efectivamente estableció los límites para EE. UU.”, dijo. “Y Putin pasó sobre ellos”. (EE. UU. acusa a Rusia de buscar un pretexto para "invadir" Ucrania).
Lo mejor que puede hacerse, dicen analistas, es evitar que el conflicto crezca y que Moscú tome el resto de Ucrania oriental, otra zona en que se habla ruso. Entonces, Washington y otras potencias de la Otán deberán encontrar maneras de ofrecer garantías a los cada vez más nerviosos Estados del este de Europa, especialmente los países bálticos, de que se cumplirán los compromisos de defensa.
Ucrania no es miembro de la Otán ni de la UE y legalmente los europeos no tienen obligación de ayudar ni económica ni militarmente. EE. UU. lleva años reduciendo sus contingentes militares en Europa y pidiendo a los europeos, en época de ajustes, que aumenten el gasto militar. ('Rusia quiere partir a Ucrania en dos').
Europa, que apenas empieza a salir de la crisis, teme la inestabilidad. El problema es que en frente tiene un poder distinto, que parece dispuesto a pagar el precio económico de su ambición política y estratégica.
Ucrania, muy débil militarmente, pide negociaciones, intenta no entrar en las provocaciones armadas de Moscú y afianzar políticamente a las nuevas autoridades, surgidas de las protestas y la huida del ex- presidente Viktor Yanukóvich.
Kiev ha perdido en la práctica el control de Crimea. Sus soldados en la región están encerrados en sus bases rodeadas por unos soldados que según todos los informes hablan ruso, usan material militar ruso y vestimenta rusa, se comportan como un ejército profesional y llegaron en muchos casos en aviones desde Rusia. Pero, según Moscú, son apenas milicias de voluntarios de Crimea.
Buques rusos bloquean a la flota ucraniana en Sebastopol, el enviado de la ONU tuvo que huir el miércoles y el viernes se impidió la entrada a la península de observadores de la OSCE.
En la práctica, porque no lo puede poner por escrito, la UE parece aceptar los hechos consumados por la fuerza. Crimea está en manos de Rusia y salvo giro radical en la situación, así seguirá. O Rusia la anexiona o quedará como un conflicto congelado, lo que sucede desde 2008 con Osetia del Sur y Abjasia, dos territorios de Georgia que Moscú desgajó por la fuerza.
Las cuentas de Europa
Alemania es uno de los países que más se ha opuesto a sancionar a Rusia, no solo por la importancia de sus intercambios comerciales, sino que quiere centrarse en temas económicos y no en disputas geopolíticas.
Londres, más duro en las declaraciones que Berlín, teme que su centro financiero de la City pierda el flujo económico de las empresas y los oligarcas rusos. París teme poner en riesgo grandes contratos de armamento. Roma y Madrid miran hacia otro lado.
Sin mayor avance
Kiev (Efe-AFP-Reuters). El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y su homólogo estadounidense, John Kerry, acordaron ayer en una conversación telefónica mantener los contactos para buscar una solución a la crisis de Ucrania. El presidente de EE. UU., Barack Obama, también habló con algunos mandatarios europeos y según la presidencia francesa, ante “la falta de progresos” hacia una solución de la crisis, Francia y Estados Unidos podrían tomar “nuevas medidas” contra Rusia. Por su parte, Moscú dijo que sopesa suspender inspecciones internacionales de armamento atómico en su territorio, establecidas en el tratado sobre la reducción de armas nucleares START III firmado entre Rusia y Estados Unidos.
La carta que se juega Crimea
Crimea tiene 26.000 kilómetros cuadrados, es una república autónoma de Ucrania con primer ministro y parlamento. El 58 por ciento de sus dos millones de habitantes son de origen ruso y hablan ese idioma. Por ese motivo, el Legislativo aprobó realizar un referendo el próximo domingo para que la población decida si quiere la reunificación con Rusia. Ucrania, EE. UU. y la UE dicen que el acto es ilegal, por lo que ese será uno de los temas más discutidos esta semana.
IDAFE MARTÍN PÉREZ
Para EL TIEMPO
Bruselas.
Para EL TIEMPO
Bruselas.
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