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lunes, 24 de marzo de 2014

G-8 SIN RUSIA

ANDRÉS PASTRANA / EXPRESIDENTE DE COLOMBIA

“¿Quién está negociando con las FARC? ¿El presidente Santos o el candidato?”

El expresidente Pastrana (1998-2002) señala en esta entrevista lo que considera lecciones olvidadas del proceso que él intentó en su mandato

Los procesos de paz en Colombia tienen varias experiencias previas de las que aprender. Una de ellas es la del expresidente Andrés Pastrana (1998-2002), que durante su mandato trató de alcanzar un acuerdo de paz sobre la base de la llamada zona de distensión, un territorio de Colombia del tamaño de un país pequeño en el que la guerrilla más antigua de América Latina, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) operarían libres de presión. Él mismo había sido víctima de un secuestro diez años antes. Pastrana fracasó, dice, por la “desconfianza de la guerrilla” y cree que el presidente Juan Manuel Santos ya está fracasando también. Pastrana desgrana sus opiniones sobre todos los demás presidentes del último cuarto de siglo en el marco de la promoción en Madrid de un libro (Memorias Olvidadas, Debate) en el que vuelve a la carga con un episodio conocido como narcocassettes,unas cintas filtradas a su campaña electoral de 1994 en las que se revelaba que su rival, Ernesto Samper, recibía fondos del narcotráfico. Samper ganó. Colombia se encuentra en al mismo tiempo en plena campaña electoral presidencial y en plena negociación de paz con las FARC.
Pregunta. ¿Por qué era necesario recuperar ahora aquel episodio?
Respuesta. Porque creo que hay muchas cosas que nunca se descubrieron. Lo más importante para un país es no perder su memoria. En América Latina no generamos memoria histórica. A medida que pasa la vida uno ve los temas con perspectiva y hay cosas que son fundamentales. Uno, la exclusiva que hay ahí: el presidente Samper siempre dijo que fue a sus espaldas la entrada de recursos del narcotráfico y los jefes del cartel de Cali dicen en una carta que lo sabía. Y hay temas nuevos: en 1994 creíamos que eran 5 millones de dólares y se ha comprobado que fueron 15. Tercero, César Gaviria (presidente de 1990 a 1994) sabía que había posibilidad de que los narcotraficantes compraran la presidencia de Colombia y no lo denunció. El narcotráfico compró la presidencia de Colombia y eso no se puede volver a permitir. Y si se hubiera investigado no hubiera pasado lo de la narcopolítica con los paramilitares, lo de la guerrilla, se tenía que haber llegado al fondo de verdad para que buena parte de la política en Colombia no estuviera financiada por el narcotráfico.
La influencia del narcotráfico en la política colombiana sigue siendo muy fuerte
P. Cuando habla en general de los políticos en Colombia, supongo que se incluye.
R. No, yo no. No soy corrupto. Yo he hecho esas denuncias. Si usted lo revisa, el 60% del congreso del presidente Álvaro Uribe (2002-2010) estuvo vinculado a la parapolítica. Si de verdad se hubiera llegado al final la política en Colombia hubiera sido distinta.
P. Veinte años después de todo aquello, ¿cuál es la influencia del narco en la política colombiana?
R. Yo creo que sigue siendo muy fuerte. La tenemos también en la guerrilla. Es que el narcotráfico también se ha permeado. La guerrilla ya se convirtió en el cartel más grande del mundo. Los paramilitares también están permeados por el narcotráfico, han financiado buena parte de los políticos en la costa y en algunos sectores de Colombia. El flagelo que seguimos teniendo nosotros es el narcotráfico. Por eso creo que en el proceso de paz de La Habana que lidera el presidente Santos estamos posiblemente en el tema más importante, que es el de la erradicación del narcotráfico. Porque incluso en un proceso de paz lo importante no es solo que la guerrilla haga la paz, sino si van a abandonar el negocio de la droga. Yo creo que esa es la pregunta más importante que nos hacemos los colombianos.
P. ¿Ve el proceso con posibilidades?
R. Lo que sucede es que no sabemos qué está pasando. El presidente ha decidido hacer un proceso absolutamente discreto. Es bueno, pero debía haber un mecanismo para que el país fuera conociendo que está pasando. En este momento sabe más el presidente de Uruguay que un expresidente de Colombia o que cualquier colombiano, de que está pasando. Si se puede decir como critica o como preocupación. Hace unas semanas el hermano del presidente dijo en un foro en Washington que si no se reelegía a su hermano no habría paz en Colombia. Si se dice eso, hoy en la mesa de La Habana, ¿está negociando el presidente o el candidato? Es la primera vez que en la mitad de un proceso de paz hay un candidato a presidente. Si las FARC saben que para reelegir a Santos son fundamentales ellos, ¿qué va a darles Santos para reelegirse? Sería bueno que los candidatos conocieran el proceso para poder continuar si fuera necesario.
El presidente Aznar ofreció España como sede de los diálogos con las FARC de mi Gobierno
P. Pero es una apuesta personal del presidente.
R. Bueno, como fue la mía. Pero ya fracasó en cuatro años igual que yo. En cuatro años Juan Manuel Santos no fue capaz de hacer la paz. En cuatro años no pude yo, desafortunadamente.
P. Oficialmente, lleva un año.
R. Cuatro. Comenzó el 7 de agosto [de 2010, día de la toma de posesión]. Ese día empezó su hermano los primeros contactos con las FARC. Lleva cuatro años. Si no existiera la reelección, ya habría fracasado.
P. Usted le dio a las FARC la polémica zona de distensión. ¿Hoy lo haría diferente?
R. No. ¿Y sabe? Quien me lo recomendó fue Santos. La zona de extensión es de Santos. Yo le dije a Manuel Marulanda (Tirofijo, líder de las FARC, muerto en 2008) ‘hablemos afuera, hagamos conversaciones discretas en el extranjero’. Incluso el presidente Aznar propuso que fueran aquí en España. Pero Tirofijo dijo ‘la paz la hacemos los colombianos y en Colombia’. Hoy sería imposible.
P. ¿Cuál es la lección de aquello?
R. Hay una lección que no han aprendido de mi Gobierno y es que es muy difícil negociar en medio del conflicto. Porque las FARC no entienden que cierra espacios. El presidente Santos tuvo una frase desafortunada. Hace unas semanas alguien le preguntó qué acabaría con el proceso de paz y dijo: ‘Si matan un colombiano importante se acabaría con el proceso de paz’. ¿Cuáles son los colombianos importantes y cuales no importantes? Como puse en Twitter hace dos días cuando mataron a un mayor torturado con un tiro de gracia y a un patrullero: ¿Estos son colombianos importantes o no? Negociar en medio del conflicto es muy difícil. Y en las FARC como uno no sabe si hay total unidad de mando, cada vez que matan o secuestran se pone en dificultades el proceso.
Si resolvemos los problemas sociales terminaremos en buena parte con la guerrilla
P. Diga su candidato en las elecciones del 25 de mayo.
R. Marta Lucía Ramírez. Partido Conservador. Esperamos que llegue a la segunda vuelta. Las encuestas no le son favorables al presidente, le dan sobre un 25%. Me llama la atención un voto en blanco del 40% que nunca había existido. Los temas fundamentales son lucha contra la corrupción, estamos viendo una corrupción rampante, y dos temas en los que ha fracasado Santos, la reforma de la justicia y de la salud. Eso y el tema educativo.
P. ¿Qué es más importante, la paz con las FARC o la brecha social?
R. La brecha social y la lucha contra la corrupción. si yo fuera candidato, la paz va a ser muy importante, pero el peor impuesto para los pobres es la corrupción. Punto. Hay problemas con la justicia y con la educación que hoy el pueblo comienza a sentir muy de cerca y creo que es ahí donde hay que concentrarse. Porque además, si resolvemos los problemas sociales terminaremos en buena parte con la guerrilla.
P. ¿Tiene alguna ambición política?
R. No, ninguna.

QUIEN ESTA NEGOCIANDO CON LAS FARC EL PRESIDENTE SANTOS O EL CANDIDATO

ANDRÉS PASTRANA / EXPRESIDENTE DE COLOMBIA

“¿Quién está negociando con las FARC? ¿El presidente Santos o el candidato?”

El expresidente Pastrana (1998-2002) señala en esta entrevista lo que considera lecciones olvidadas del proceso que él intentó en su mandato

Los procesos de paz en Colombia tienen varias experiencias previas de las que aprender. Una de ellas es la del expresidente Andrés Pastrana (1998-2002), que durante su mandato trató de alcanzar un acuerdo de paz sobre la base de la llamada zona de distensión, un territorio de Colombia del tamaño de un país pequeño en el que la guerrilla más antigua de América Latina, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) operarían libres de presión. Él mismo había sido víctima de un secuestro diez años antes. Pastrana fracasó, dice, por la “desconfianza de la guerrilla” y cree que el presidente Juan Manuel Santos ya está fracasando también. Pastrana desgrana sus opiniones sobre todos los demás presidentes del último cuarto de siglo en el marco de la promoción en Madrid de un libro (Memorias Olvidadas, Debate) en el que vuelve a la carga con un episodio conocido como narcocassettes,unas cintas filtradas a su campaña electoral de 1994 en las que se revelaba que su rival, Ernesto Samper, recibía fondos del narcotráfico. Samper ganó. Colombia se encuentra en al mismo tiempo en plena campaña electoral presidencial y en plena negociación de paz con las FARC.
Pregunta. ¿Por qué era necesario recuperar ahora aquel episodio?
Respuesta. Porque creo que hay muchas cosas que nunca se descubrieron. Lo más importante para un país es no perder su memoria. En América Latina no generamos memoria histórica. A medida que pasa la vida uno ve los temas con perspectiva y hay cosas que son fundamentales. Uno, la exclusiva que hay ahí: el presidente Samper siempre dijo que fue a sus espaldas la entrada de recursos del narcotráfico y los jefes del cartel de Cali dicen en una carta que lo sabía. Y hay temas nuevos: en 1994 creíamos que eran 5 millones de dólares y se ha comprobado que fueron 15. Tercero, César Gaviria (presidente de 1990 a 1994) sabía que había posibilidad de que los narcotraficantes compraran la presidencia de Colombia y no lo denunció. El narcotráfico compró la presidencia de Colombia y eso no se puede volver a permitir. Y si se hubiera investigado no hubiera pasado lo de la narcopolítica con los paramilitares, lo de la guerrilla, se tenía que haber llegado al fondo de verdad para que buena parte de la política en Colombia no estuviera financiada por el narcotráfico.
La influencia del narcotráfico en la política colombiana sigue siendo muy fuerte
P. Cuando habla en general de los políticos en Colombia, supongo que se incluye.
R. No, yo no. No soy corrupto. Yo he hecho esas denuncias. Si usted lo revisa, el 60% del congreso del presidente Álvaro Uribe (2002-2010) estuvo vinculado a la parapolítica. Si de verdad se hubiera llegado al final la política en Colombia hubiera sido distinta.
P. Veinte años después de todo aquello, ¿cuál es la influencia del narco en la política colombiana?
R. Yo creo que sigue siendo muy fuerte. La tenemos también en la guerrilla. Es que el narcotráfico también se ha permeado. La guerrilla ya se convirtió en el cartel más grande del mundo. Los paramilitares también están permeados por el narcotráfico, han financiado buena parte de los políticos en la costa y en algunos sectores de Colombia. El flagelo que seguimos teniendo nosotros es el narcotráfico. Por eso creo que en el proceso de paz de La Habana que lidera el presidente Santos estamos posiblemente en el tema más importante, que es el de la erradicación del narcotráfico. Porque incluso en un proceso de paz lo importante no es solo que la guerrilla haga la paz, sino si van a abandonar el negocio de la droga. Yo creo que esa es la pregunta más importante que nos hacemos los colombianos.
P. ¿Ve el proceso con posibilidades?
R. Lo que sucede es que no sabemos qué está pasando. El presidente ha decidido hacer un proceso absolutamente discreto. Es bueno, pero debía haber un mecanismo para que el país fuera conociendo que está pasando. En este momento sabe más el presidente de Uruguay que un expresidente de Colombia o que cualquier colombiano, de que está pasando. Si se puede decir como critica o como preocupación. Hace unas semanas el hermano del presidente dijo en un foro en Washington que si no se reelegía a su hermano no habría paz en Colombia. Si se dice eso, hoy en la mesa de La Habana, ¿está negociando el presidente o el candidato? Es la primera vez que en la mitad de un proceso de paz hay un candidato a presidente. Si las FARC saben que para reelegir a Santos son fundamentales ellos, ¿qué va a darles Santos para reelegirse? Sería bueno que los candidatos conocieran el proceso para poder continuar si fuera necesario.
El presidente Aznar ofreció España como sede de los diálogos con las FARC de mi Gobierno
P. Pero es una apuesta personal del presidente.
R. Bueno, como fue la mía. Pero ya fracasó en cuatro años igual que yo. En cuatro años Juan Manuel Santos no fue capaz de hacer la paz. En cuatro años no pude yo, desafortunadamente.
P. Oficialmente, lleva un año.
R. Cuatro. Comenzó el 7 de agosto [de 2010, día de la toma de posesión]. Ese día empezó su hermano los primeros contactos con las FARC. Lleva cuatro años. Si no existiera la reelección, ya habría fracasado.
P. Usted le dio a las FARC la polémica zona de distensión. ¿Hoy lo haría diferente?
R. No. ¿Y sabe? Quien me lo recomendó fue Santos. La zona de extensión es de Santos. Yo le dije a Manuel Marulanda (Tirofijo, líder de las FARC, muerto en 2008) ‘hablemos afuera, hagamos conversaciones discretas en el extranjero’. Incluso el presidente Aznar propuso que fueran aquí en España. Pero Tirofijo dijo ‘la paz la hacemos los colombianos y en Colombia’. Hoy sería imposible.
P. ¿Cuál es la lección de aquello?
R. Hay una lección que no han aprendido de mi Gobierno y es que es muy difícil negociar en medio del conflicto. Porque las FARC no entienden que cierra espacios. El presidente Santos tuvo una frase desafortunada. Hace unas semanas alguien le preguntó qué acabaría con el proceso de paz y dijo: ‘Si matan un colombiano importante se acabaría con el proceso de paz’. ¿Cuáles son los colombianos importantes y cuales no importantes? Como puse en Twitter hace dos días cuando mataron a un mayor torturado con un tiro de gracia y a un patrullero: ¿Estos son colombianos importantes o no? Negociar en medio del conflicto es muy difícil. Y en las FARC como uno no sabe si hay total unidad de mando, cada vez que matan o secuestran se pone en dificultades el proceso.
Si resolvemos los problemas sociales terminaremos en buena parte con la guerrilla
P. Diga su candidato en las elecciones del 25 de mayo.
R. Marta Lucía Ramírez. Partido Conservador. Esperamos que llegue a la segunda vuelta. Las encuestas no le son favorables al presidente, le dan sobre un 25%. Me llama la atención un voto en blanco del 40% que nunca había existido. Los temas fundamentales son lucha contra la corrupción, estamos viendo una corrupción rampante, y dos temas en los que ha fracasado Santos, la reforma de la justicia y de la salud. Eso y el tema educativo.
P. ¿Qué es más importante, la paz con las FARC o la brecha social?
R. La brecha social y la lucha contra la corrupción. si yo fuera candidato, la paz va a ser muy importante, pero el peor impuesto para los pobres es la corrupción. Punto. Hay problemas con la justicia y con la educación que hoy el pueblo comienza a sentir muy de cerca y creo que es ahí donde hay que concentrarse. Porque además, si resolvemos los problemas sociales terminaremos en buena parte con la guerrilla.
P. ¿Tiene alguna ambición política?
R. No, ninguna.

LIBRERIA PROLOGO SIN ALFAGUARA

DIEGO ARISTIZÁBAL 23 MAR 2014 - 10:00 PM
Desde el cuarto

Librería Prólogo sin Alfaguara

Diego Aristizábal
Sorprendido quedé hace poco cuando el librero de Prólogo, Mauricio Lleras, me contó que la editorial Alfaguara se llevaría todos los libros de este sello de su librería. La medida, como dice el jefe de Crédito y Cobranzas de la editorial en una carta, se tomó “debido a la mora reiterativa en sus pagos”.
Por: Diego Aristizábal
Apenas Mauricio recibió esta notificación aclaró inmediatamente en su respuesta a Santillana Colombia, que a pesar de que durante mayo y diciembre de 2012 la librería suspendió sus actividades comerciales porque tuvo que buscar un nuevo espacio, con las consecuencias comerciales que esto implica, Prólogo, poco a poco, “ha ido sobreponiéndose a las adversidades de este nuevo comienzo y prueba de ello es que ha CUMPLIDO con todos los pagos acordados con ustedes a partir de julio del año pasado hasta la fecha”, cuando se pactó que la librería empezaría a pagar 700 mil pesos semanales para saldar lo antes posible la deuda. Por lo tanto, como agregó Lleras, “es erróneo afirmar que Prólogo ha tenido una mora reiterativa en sus pagos”.  
Si algo indignó al librero fue que la editorial nunca le respondió. Además, cómo es posible que un sello como Alfaguara afirme que “lamentablemente no podemos sostener más esta situación”, como si los dos millones novecientos mil pesos que le debe Prólogo a Alfaguara tuvieran bloqueada la nómina de una editorial que pertenece al grupo Santillana, el cual se enorgullece porque en 2012 obtuvo 733,6 millones de euros en ingresos de explotación, un récord histórico en resultados, como dice en su página.
Algo que no entiende esta editorial es que una librería, más que un cliente, es un aliado, es alguien que también le hace un favor al ofrecer sus libros, al promocionar sus buenos autores para que ganen, no solo la editorial y la librería, sino el lector quien es finalmente, o debería serlo, la razón principal de este mundo que tiene que ir más allá de lo comercial.
¿Qué gana Alfaguara con todo esto? ¿Humillar a los libreros? ¿Ganarse una fama de verdugo? ¿Mostrar que le importa más el dinero que la formación de lectores? ¿Qué harán con los más de 500 libros que ya no están en Prólogo? ¿Dejarlos en una bodega y después picarlos? Así no se hacen las cosas señores de Alfaguara, vivir del libro, y más en estos tiempos, no es asunto fácil; tal vez por eso a las pequeñas librerías les resulta tan complejo estar siempre al día. No crean ustedes que éstas gozan de ganancias multimillonarias y les encanta colgarse en sus cuentas con todas las editoriales solo para provocar. En una librería, como dice Mauricio, siempre se está “pariendo borugos”. Entonces ¿por qué seguir siendo librero? Sencillamente, responde, porque me gusta leer y quiero que eso que me gusta a mí, seduzca a las personas que entran a la librería. Una respuesta que evidencia el tipo de librero que es Mauricio, uno de los mejores que tiene este país, sin lugar a dudas.
Pueda ser que ahora que Penguin Random House adquirió a Alfaguara por 72 millones de Euros, no se repita una situación tan incómoda que lo único que genera es indignación. 

EL MEDIOCRE CRECIMIENTO DE COLOMBIA

SALOMÓN KALMANOVITZ 23 MAR 2014 - 10:00 PM

El mediocre crecimiento de Colombia

Salomón Kalmanovitz
El crecimiento en 2013, 4,3%, fue exactamente igual al promedio de todo el siglo XX, insuficiente para alcanzar el pleno empleo de la fuerza de trabajo.
Por: Salomón Kalmanovitz
Las mejoras en los índices de desempleo, informalidad o pobreza, tan pregonados en la campaña reeleccionista, no cambian mucho el panorama abrumador de una población que mayoritariamente mal vive en la precariedad.
A pesar de una bonanza de precios de materias primas que se prolongó por más de una década, sólo en 2006, 2007 y 2011 crecimos por encima del 6,5%, jalonados por la minería. La industria lleva dos años seguidos contrayéndose y el crecimiento reciente fue liderado por la construcción de vivienda de interés social y de las obras civiles, en sectores típicamente no transables que presionan más a la revaluación del peso. Me explico: una forma de medir la tasa de cambio es un índice entre los bienes transables (importaciones y bienes que compiten con ellas) y los no transables. Así, un aumento de los costos internos por la expansión de sectores no transables lleva a una pérdida de competitividad de las exportaciones y de la producción nacionales. El anunciado cierre de Mazda es una muestra elocuente de la situación macroeconómica del país.
El gasto público para reelegir a ciertos políticos en Sahagún, por ejemplo, es no sólo ineficiente, sino que viola principios elementales de justicia tributaria. Los contribuyentes nacionales no tenemos por qué financiar la pavimentación de calles ni la construcción de andenes del municipio aludido, pues esa es responsabilidad de las administraciones locales y de la tributación de los ciudadanos que se benefician con las obras. En este sentido, el gasto público nacional no produce un átomo de desarrollo económico.
Otros países latinoamericanos, como Perú y Chile, aprovecharon mejor la bonanza de materias primas, lo cual tuvo que ver con la calidad de sus políticas públicas. Colombia mantuvo déficits fiscales durante todo el período que se expresaron también en faltantes crónicos en su balanza de cuenta corriente. El país estaba consumiendo e invirtiendo por encima de sus capacidades, lo cual se cubrió con endeudamiento público y con inversión extranjera, ambos fuente de divisas que contribuyeron a la revaluación del peso. En los países aludidos hubo, por el contrario, ahorro público y eliminación de la deuda externa, permitiendo que sus sectores transables pudieran no sólo crecer, sino también exportar.
La bonanza en Colombia fue aprovechada para que el gobierno les permitiera a los ricos tributar menos. Si sustraemos los ingresos fiscales que provee Ecopetrol, el recaudo tributario del gobierno central es menos de 13% del PIB, dato escandaloso muy inferior al recaudo chileno, por ejemplo, que es del doble. En su visita reciente el FMI criticó el hecho del reducido recaudo tributario frente a las necesidades del gobierno y de la sociedad.
La deuda externa del gobierno ha seguido creciendo a pasos agigantados, aunque la revaluación la hace aparecer menos pesada con respecto al producto nacional. La semana pasada, JP Morgan anunció que aumentaría sus inversiones especulativas de portafolio en Colombia, algo que volvió a revaluar el peso y a colocarlo por debajo de los $2.000 por dólar, dificultando así la recuperación de la industria.
Santos se ufanaba en sus campañas electorales de que seguiría principios de “buen gobierno” que ahora se manifiestan como todo lo contrario.