Translate

jueves, 30 de enero de 2014

FALLO DE LA HAYA

Editorial 29 Ene 2014 - 11:00 pm
Editorial

Otro fallo, otras reacciones

Chile y Perú, dos países muy cercanos a Colombia, no sólo por la vecindad geográfica, sino por ser socios en la Alianza del Pacífico, amén de otros temas importantes, acaban de recibir con gran mesura un fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en materia limítrofe.
Por: Elespectador.com
  •  
Los presidentes Piñera y Humala ya habían anunciado con anterioridad que respetarían el fallo y, aunque llevará un tiempo implementarlo, el acatamiento a la decisión en La Haya, en Lima y Santiago, es un ejemplo para la región.
No se hicieron esperar las reacciones y los análisis sobre ganadores y perdedores. La forma simple que se tiene para saber cómo le fue a cada país es normalmente una sencilla operación matemática: cuántos kilómetros, terrestres o marítimos, tenía cada país al arrancar el litigio y con cuántos quedó al conocerse el fallo. Aplicando sumas y restas, se calcula que Perú obtuvo cerca de 50.000 kilómetros cuadrados de mar. En ese sentido el triunfo peruano, a pesar de no haber obtenido todo lo que se pedía, es innegable. De ahí que la reacción del presidente Ollanta Humala haya sido la de anunciar que acatará y ejecutará el fallo a la brevedad posible, pues atiende en un 70% sus pretensiones. Y, lo más importante, dejar en claro que se sintió “complacido por esta solución de paz”.
Del lado chileno, entretanto, las cosas no parecen ser tan graves como se podría pensar. Es un hecho que el mapa del país austral será más pequeño en su soberanía marítima. Empero, para su industria pesquera, elemento vital de la economía en dicha zona, en las 80 millas náuticas que retiene Chile de línea recta se concentra más del 90% de la pesca. Es decir, unas son de cal y otras de arena, como reza el dicho popular.
Sin embargo, hay una parte de la sentencia que todavía dará de qué hablar, y mucho, entre los dos países. La Corte dijo que el fallo no ajustó las coordenadas precisas que redefine, sino que “espera que sean determinadas (bilateralmente) con espíritu y buena voluntad vecinal”. Es decir, en plata franca, que vendrá un proceso de negociación para determinar los alcances finales de la decisión y saber a ciencia cierta cuánto se ganó o se perdió. Esa es una tarea pendiente en la que todo parece indicar que primarán la cordura y el buen entendimiento, a pesar de que no se descartan algunas fricciones, propias de todo proceso de definición de coordenadas.
Con estos antecedentes en mente es imposible no hacer una comparación con lo que han vivido Colombia y Nicaragua en los últimos 14 meses. Con nuestro país en particular, donde en lugar de apreciar el fallo con prudencia, ajustándose a las realidades concretas y sin ondear la bandera del falso nacionalismo, se le hubiera podido explicar al país de mejor manera el alcance y las reales dimensiones del fallo en La Haya. Como lo hemos mencionado antes en este espacio, ya va siendo hora de que dejemos de lado los apasionamientos y que se vayan decantando los sentimientos nacionalistas. ¿Se podía perder lo que nunca se tuvo? Esta es una pregunta que, por dura que sea, merece una respuesta basada en hechos y no en emociones.
Santiago y Lima entran ahora a definir unas coordenadas pendientes. El ambiente es propicio. Algo similar deberían hacer Colombia y Nicaragua para zanjar de una vez por todas este engorroso problema en el Caribe. Frente a quienes ondean las banderas de guerra, no se ve más alternativa que el diálogo y la negociación directa entre los dos países.

LA MERMELADA

Tatiana Acevedo 29 Ene 2014 - 11:00 pm

La mermelada, dulce eufemismo

Tatiana Acevedo
Tras algunos meses de silencio ha vuelto a sonar el nombre de Juan Francisco Gómez Cerchar, exgobernador de La Guajira actualmente preso.
Por: Tatiana Acevedo
  •  
Hay quienes afirman que fue Gómez, en complicidad con el traficante (de coca y gasolina) alias Marquitos, quien orquestó el asesinato del neurólogo Jorge Daza Barriga (hermano del político Bladimiro Cuello Daza). Se dice también que quienes asesinaron a Daza planean “castigar” a todos los que hayan participado en la “caída del gobernador”.
Ante la gravedad de los crímenes de Gómez y Marquitos, se tiende a caer en un análisis de “buenos” y “malos”. En una historia que, como la de una película, terminará una vez sea capturado el cómplice suelto (y en caso de que continúen delinquiendo desde la cárcel, cuando ambos sean extraditados, como se acostumbra en Colombia). Una historia que además es única, peculiar. Pues las narraciones periodísticas hacen énfasis en el carácter exótico de La Guajira recurriendo a metáforas relacionadas con el desierto, el calor, el pueblo wayuu, la belleza del paisaje o el departamento como “territorio de violencia”.
Este tipo de análisis pueden traer cierta tranquilidad, sobre todo cuando se hacen (y consumen) en Bogotá. Sin embargo, ver el caso del exgobernador y su brazo armado (o del brazo armado y su gobernador) como un fenómeno aislado, departamental, exclusivo del Atlántico o en vía de extinción, impide hacer comparaciones e inscribirlo en el contexto nacional. Pues el binomio Gómez-Marquitos está en la pepa de uno de los principales problemas nacionales: el acceso de empresarios ilegales al poder político.
Lo intentó Pablo Escobar cuando, aprovechando la novedad del negocio, se metió directamente en el Congreso (años después su hermano escribiría sobre lo nefasto que resultó trabajar con los corruptos políticos). De manera distinta, pero igualmente costosa, el cartel de Cali se animó a pactar con el monstruo liberal de los noventa y a cofinanciar la campaña presidencial de Ernesto Samper. Por su cuenta, el heterogéneo paramilitarismo trató de acceder a burocracias, votos y decisiones por cuanto medio pudo. A veces trabajaron con políticos curtidos, que hacían las veces de bisagra entre Bogotá y algunas regiones (como Tito Rueda Guarín, en Santander). Otras, se fueron en contra de los políticos tradicionales conformando o apoyando “alternativas” (como Convergencia Ciudadana o el PIN). Como lo resumió Carlos Castaño en su Confesión: “No tengo políticos subalternos, y no importa el que gane. El que sea elegido tiene que tenerme en cuenta”.
Qué nos hace pensar que las bandas criminales fuertes no están, desde siempre, en la misma búsqueda. El problema de una política altamente criminalizada no se agota en Gómez, su amigo alias Marquitos, o quien sea que siga en la línea de mando del grupo que alterna sus actividades entre el tráfico de cocaína y el de gasolina. Tampoco termina en La Guajira. Ni lo que sale viene todo del departamento, ni lo que entra se queda ahí. Además, pese a las particularidades de estas tierras y sus comunidades, fenómenos similares son cotidianos en otras regiones fronterizas, mineras o cocaleras.
Regiones en las que el Estado es uno muy presente en lo militar, que cuida las inversiones (en el caso de La Guajira, al Cerrejón), que ha desarrollado una pesada burocracia y ha sido denunciado en distintas ocasiones de trabajar en conjunto con la criminalidad. Un Estado que desconfía de la gente, y del que la gente, a su vez, desconfía. Y que se agrega a un poder político en Bogotá que, al final del día, se torna simplemente hipócrita. Un poder político que por una parte acusa al gobernador y sus secuaces (pese a haber sido denunciado por Arco Iris, es la revista Semana la que desestabiliza al gobernador), pero que al mismo tiempo tiene que pactar con sus sucesores en la búsqueda de los votos de la reelección. Así, varios son los aliados o sucesores de Gómez que, como Jorge Ballesteros y José A. Gnecco, habrían sido beneficiados en el llamado “carrusel de la reelección”.

CAFE

José Fernando Isaza 29 Ene 2014 - 11:00 pm

Café

José Fernando Isaza
A mediados del siglo pasado, Colombia era el segundo productor y exportador mundial de café.
Por: José Fernando Isaza
  •  
El gobierno nacional delegó en los Comités Departamentales de Cafeteros la responsabilidad de crear una infraestructura física y social en las zonas de cultivos y canalizar allí parte de los beneficios de las periódicas bonanzas. La Federación de Cafeteros poco se preocupó por crear un mercado interno o un mercado de exportación de cafés especiales, con alto valor agregado.
Para desestimular el consumo interno, estábamos obligados a tomar pasilla, cuyo sabor es parecido a un sucedáneo del café, la chicorea, consumido por los ejércitos en guerra y los estudiantes pobres de Europa. La forma de preparación era atroz: sólo se podía acceder a una bebida clara y recalentada que producía agrieras. Cuando se ofrecía, el huésped preguntaba: ¿ya está hecho? Si la respuesta era: ¡sí, desde esta mañana!, se aceptaba. Hay que reconocer que la política de desestímulo fue exitosa. En Colombia el consumo anual de café por habitante es de 1,5 kilos, comparado con los otros productores. Las cifras son 6,1 kilos por habitante en Brasil y en Costa Rica, 4,6. De acuerdo con R. Avellaneda, en los últimos cinco años el consumo de Costa Rica creció en un 48%, en Brasil el 12% y en Colombia se estancó. Si un colombiano consumiera la misma cantidad de café que un habitante de Finlandia o Noruega, 10 y 12 kilos, el consumo interno superaría la producción. En los Estados Unidos han desarrollado el gusto por un agua caliente con trazos de café: el consumo individual es 2,7 veces superior al nuestro. En Italia y Alemania el consumo individual cuadruplica al de un colombiano.
Hoy las exportaciones de café sólo representan el 3,2% de las totales; en algunos períodos del siglo pasado eran superiores al 50%. El mapa de producción cambió totalmente: la zona cafetera es hoy Huila y Tolima, con un área de 273.000 hectáreas. La del antiguo Caldas tiene 158.000 hectáreas sembradas. Huila, con 154.000 hectáreas, se ubica en el primer lugar, desplazando a Antioquia, que conserva 137.000 hectáreas.
El paisaje de la zona cafetera del Huila recuerda el del Viejo Caldas de los años 60. Pocas y malas vías secundarias. Pero con una diferencia notable: gracias a que la Federación no obligó a consumir pasilla, muchas fincas productivas cultivan café no para venderlo a US$1,30 la libra, sino para un mercado gourmet. Aún en las veredas es posible conseguir una buena taza de café. Allí ofrecen café por libras producido y empacado en la finca; el empaque, de buen diseño, dice si el café es orgánico, la forma de tostado, las características gustativas, etc. Por supuesto, el precio refleja la calidad: la libra se vende entre $12.000 y $20.000. Para los adictos al buen café, esto representa entre $300 a $500 pesos por taza, costo que bien puede asumirse.
Existe un mercado para cafés de calidad, aún para variedades exóticas, como una producida en Indonesia. Se les da de comer a los gatos la cereza de café, que es expulsada sin la corteza pero con el grano intacto, y se supone que después de un proceso de lavado se tuesta; el precio bien puede superar los US$150 por libra. Sin llegar a esos extremos, debe recibirse con satisfacción lo que está ocurriendo en Huila y Santander: la posibilidad de tomar un buen café, que permita tener la mente alerta y el corazón a un mejor ritmo, disfrutando de esa bebida con placer y no como una medicina

COLOMBIA TERCERA

Tema del dia 29 Ene 2014 - 10:00 pm
La Andi ve un buen 2014 para la industria nacional

Colombia, ¿por encima de Argentina?

Según el ministro de Hacienda, la economía del país pasó a ocupar la tercera casilla de la región, después de Brasil y México.
Por: Héctor Sandoval Duarte
  • Colombia, ¿por encima de Argentina? La economía nacional crecería al 7% con la ejecución de la cuarta generación de concesiones y con la consolidación de la paz, según el Gobierno. / Daniel Gómez. Bruce Mac Master, jefe de la Andi. / Gustavo Torrijos - El Espectador Juan Carlos Echeverry, exministro de Hacienda. / Gustavo Torrijos - El Espectador Mauricio Cárdenas, ministro de Hacienda y Crédito Público. / Archivo
Algunas de las economías emergentes, como Brasil, Turquía, India, Rusia, Sudáfrica y Argentina, se han visto sacudidas durante las últimas semanas por la devaluación de sus monedas, y aunque han recurrido a todas las opciones en su baraja para ponerle freno a esta tendencia, los resultados aún no tranquilizan del todo. Entre tanto, los capitales foráneos siguen saliendo en busca de mejores condiciones, tratando de dejar atrás la inestabilidad en medio de la caída de los principales índices bursátiles de mundo. Y en Colombia -según el ministro de Hacienda y Crédito Público, Mauricio Cárdenas Santamaría, las condiciones económicas no han sufrido grandes cambios frente a lo que se veía hace un mes.
En medio de la turbulencia que viven Argentina y otros emergentes, Cárdenas aseguró que “el Producto Interno Bruto argentino ya está por debajo del de Colombia”. Esto posiciona al país, según el jefe de la cartera de Hacienda, como la tercera economía de la región, siendo Brasil y México los primeros del listado.
“Somos terceros en el tamaño de la economía. Esto no pasa inadvertido para los inversionistas ni para quienes hacen negocios. La semana pasada subimos del cuarto lugar al tercero”. El hecho de haber dejado atrás a Argentina, según Cárdenas, se da en un contexto en el que las divisas escasean en el mercado argentino y en el que por cada dólar se están pagando cerca de 8 pesos argentinos (en días pasados el cambio llegó casi a 13 pesos en el mercado paralelo de divisas).
Se suma que las reservas de divisas del banco central de Argentina han venido cayendo (están en US$28.701 millones) a medida que el Gobierno de ese país intenta flexibilizar el llamado cepo cambiario, permitiendo a los ciudadanos comprar dólares —ya se han recibido más de 200.000 solicitudes—.
A la pérdida de valor del peso argentino se une la creciente inflación, que supera la barrera del 10%. “Estamos en la categoría de países a los que los mercados están tratando mejor. Hay un buen manejo macroeconómico y la economía tiene una buena perspectiva”, dijo Cárdenas.
Según el presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), Bruce Mac Master, el comportamiento de la economía colombiana (que según estimaciones del Gobierno crecería cerca de 4,5% para todo 2013), “es sostenible”. También, cree que, a diferencia de Argentina, lo que está viviendo el país “es el resultado de medidas estructurales y del trabajo de los empresarios e industriales. Gran parte del PIB lo produce el sector privado; otro tanto, el Gobierno. Tenemos en este momento una economía que ha crecido de forma significativa y estable por varios años. En Argentina hay decrecimientos”.
Sin embargo, José Manuel Restrepo, rector del Colegio de Estudios Superiores en Administración (CESA), cree que los cálculos del ministro Cárdenas se basan en el comportamiento de la tasa de cambio registrada en Colombia durante la última semana y asegura que el balance del Gobierno es arriesgado. “Argentina está significativamente lejos de Colombia y ha tenido una de las devaluaciones más fuertes de los últimos años. Qué importa estar de terceros o cuartos. No veo diferencias. No se pueden forzar las cosas”.
Restrepo explicó que en un país el Producto Interno Bruto nominal normalmente se mide en dólares. “Se calcula el PIB nominal en pesos colombianos y luego se convierte por la tasa promedio del dólar en un año”, precisó.
“El crecimiento del año 2013 para Colombia está entre 4,2% y 4,5%. Para este año puede resultar probable lo que ha dicho Cárdenas. En Argentina las condiciones son bastante desfavorables, considerando los acontecimientos recientes. Además hay inconvenientes en las cuentas externas argentinas”, comentó el jefe de estudios económicos de la firma Credicorp Capital, Daniel Velandia.
De acuerdo con el analista, el menor apetito inversionista por el mundo emergente ya ha comenzado a notarse en Colombia debido a que se ha presentado “una devaluación significativa del peso. Hay que reconocer los riesgos que ve la inversión entre los emergentes. El tipo de cambio en el país ha subido $70 este año y eso es diciente”.
“Realmente, los mercados internacionales se están moviendo, pero están discriminando mucho quién está sólido, quién está bien y quién está débil. Colombia ha sufrido una parte del coletazo, pero nuestros mercados han fluctuado de manera relativamente muy moderada”, comentó el exministro de Hacienda Juan Carlos Echeverry, quien agregó que la tasa de cambio que tiene Colombia en este momento (que ya llegó a $2.000 en días pasados) refleja las presiones que vienen del contexto externo.
“Una tasa de cambio entre $1.900 y $2.000 es muy razonable. Dado lo que está pasando afuera, estamos bien. El PIB colombiano está más o menos por US$400.000 millones. Con la tasa de cambio actual en Argentina, el PIB de ese país estará US$20 millones por debajo”, explicó Echeverry, quien cree que la economía nacional tiene las condiciones para crecer a tasas de un 5% anual, de la mano con el desarrollo de los planes de infraestructura, como las concesiones de cuarta generación en las que se invertirán $50 billones.
Sin embargo, el ministro Cárdenas es más optimista en su pronóstico de largo plazo y ve que la economía colombiana “debería aspirar a más, como crecer al 7%. El debate es cómo expandirse al 7%. Yo digo: la infraestructura que estamos haciendo, sumada a las concesiones y la reconciliación. Que no sea flor de un día”.
También contó que en la primera reunión de la junta directiva del Banco de la República del año —que se realiza mañana—, el tema central de discusión serán los cambios del contexto internacional y los problemas en aumento para las economías emergentes.

“Un año de cifras positivas”

Pese a que la industria colombiana registró una contracción de -2,2% entre enero y noviembre de 2013 —en noviembre la caída fue de -0,6%—, el gremio de los industriales al parecer comienza a recuperar las esperanzas para este año. “A pesar de que el sector ha sufrido por condiciones exógenas, e incluso por la tasa de cambio, es bueno ver que los industriales son optimistas”, comentó el presidente de la Andi, quien considera que en el último trimestre del año pasado el decrecimiento visto fue menor al registrado en otros períodos.
“La industria es un poco víctima de cosas que están sucediendo en el entorno. Está de por medio el empleo, que tenemos que cuidar con gran celo. Todo dependerá de la inestabilidad cambiaria, porque una mejor tasa de cambio le conviene al país. Sin embargo, hay que ver cuánto puede durar esa situación”, explicó Mac Master.
De cara a la reunión de la junta del Emisor, contó que el gremio industrial le ha venido diciendo al Banco de la República que todavía hay espacio para una tasa de interés “más baja (el nivel actual es de 3,25%) y que le permita a la industria volar un poco más, teniendo en cuenta la contracción del sector. Es uno de los factores que terminan generando mayor competitividad, mejores costos de transacción y financieros”.
“Esperamos que este sea un año de cifras positivas. Las condiciones están dadas”, manifestó el dirigente gremial. Entre tanto, la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) calculó en un reciente informe que la producción de la industria colombiana “crecerá en torno al 3,6% anual y las ventas industriales lo harán en cerca de un 4,1%. Se espera que el PIB industrial presente un incremento del 3%, recuperándose del -0,2% estimado para 2013”.


hsandoval@elespectador.com
@hector_sandoval