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miércoles, 12 de marzo de 2014

LOS MALOS GANADORES

ANDRÉS HOYOS 11 MAR 2014 - 8:47 PM

Los malos ganadores

Andrés Hoyos
Los malos perdedores son comunes en la política. El lunes, para no ir muy lejos, vimos aquí a varios que prefiero no mencionar. Pero hay una estirpe más rara, la de los malos ganadores, aquellos que no están contentos si no humillan al enemigo y le hacen morder el polvo.
Por: Andrés Hoyos
Piénsese en la lista del Centro Democrático para el Senado, que con más de dos millones de votos eligió a 19 senadores, un tremendo triunfo. Pero como la luz se fue un rato en Sucre y el partido mermeladista los aventajó al final por 200.000 votos, los áulicos del jefe, que calla por solapado, salieron enfurecidos a gritar ¡fraude! ¿Tienen pruebas de un chocorazo de ese tamaño? No las han mostrado. En fin, habrá que tenerles paciencia, porque así la opinión de estos ardidos no concuerde con la propia, ejercieron el voto de opinión y eso vale. Por lo demás, no se puede ignorar lo que piensa una cuarta parte de la población colombiana (incluyo a muchos conservadores) sólo porque uno no está de acuerdo con ellos. Eso sí, semejante colección de bocones garantiza que el Senado se va a volver una olla de grillos muy ruidosa.
Asimismo habrá que tolerar a los orates del lado opuesto que dicen que los votantes de Uribe son todos fascistas y paramilitares. ¿Dos millones? Ni hablar, los uribistas son la misma derecha que hay en medio mundo. A ellos, entre otras, también conviene tenerlos en el Congreso, no por fuera haciendo estragos. La diferencia esencial está en las armas. La paz obviamente exigirá que, en paralelo con el desarme de las Farc y el Eln, la derecha termine de desarmarse. Si un derechista civil odia, digamos, a Jaime Garzón, lo insultará y le pondrá tres demandas por calumnia. Carlos Castaño no le dijo nada, pero lo mandó asesinar con la ayuda de sus compinches en servicio activo. La derecha, si no se arma, cabe en la democracia. ¿Habrán aprendido esa lección? Esperemos que sí.
En contraste, a los extremistas del otro lado les fue muy mal. La Unión Patriótica, sin que en este caso hayan intervenido balas de ninguna especie, sacó el 0,69% del voto popular para la Cámara. ¿Qué pasó? Que jugaron mal sus cartas y fueron castigados. El error crucial en este proyecto, que en últimas aspira a allanar el camino para que la guerrilla incursione en la política electoral, tuvo dos componentes: la Marcha Patriótica usó tácticas de guerra y no de paz en la temporada caliente de Catatumbo, y luego las conversaciones de La Habana se dilataron excesivamente. Nada de eso les gustó a los votantes y por eso los hundieron. Al Polo, con excepción de Jorge Enrique Robledo, tampoco le fue bien el domingo, como les fue mal a los progresistas, en particular al curtido Antonio Navarro, desplazado de la jefatura de la Alianza Verde por Claudia López.
Aunque Juan Manuel Santos salió maltrecho, le hubiera podido ir peor. Pero el presidente se ha visto obligado a virar a la derecha para contrarrestar al uribismo, lo que deja un tremendo boquete a su centro izquierda, que está que ni mandado hacer para Enrique Peñalosa, un candidato con verdaderas opciones en las presidenciales. Crucemos los dedos para que no se equivoque en materia grave durante la campaña. Acierta, por ejemplo, al sacar al proceso de paz de la discusión. Ojalá logre que el debate se centre en la mermelada, la educación, la salud, la justicia y la seguridad, y aprenda a hablar en lenguaje corriente, como nunca aprendió a hacerlo Antanas Mockus.

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